lunes 23 de febrero de 2026
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Por Ariel Cherro

Salud y Medicina: Los hechos que marcaron el 2025

Un año de contrastes entre crisis estructurales y el impulso de la innovación
lunes 29 de diciembre de 2025

El 2025 dejó una huella profunda en el sistema sanitario argentino. Fue un período atravesado por tragedias que expusieron debilidades históricas, pero también por hitos científicos, educativos y regulatorios que plantean un nuevo paradigma para el futuro de la salud pública y privada en el país.

La cara amarga: Alarmas y crisis sanitarias

El calendario estuvo marcado por episodios que pusieron en alerta máxima a las autoridades. La tragedia del fentanilo fue el punto más doloroso: 173 personas fallecieron tras consumir ampollas contaminadas, un hecho que desnudó fallas críticas en la trazabilidad de fármacos. A este escenario se sumó un retroceso histórico en la inmunización, con coberturas de vacunación que cayeron por debajo del 50%, provocando rebrotes de sarampión y muertes evitables por tos ferina.

La crisis también golpeó la disponibilidad de recursos vitales. La donación de sangre cayó a niveles preocupantes, con solo un 42% de aportes voluntarios, lo que generó demoras en cirugías y emergencias. En paralelo, el Hospital Garrahan sufrió el éxodo de más de un centenar de profesionales, mientras las denuncias por falta de insumos pusieron en jaque su operatividad. En cuanto a las enfermedades de transmisión sexual, la sífilis alcanzó un récord de 36.702 casos, mientras que el VIH continuó presentando desafíos en el diagnóstico temprano y el acceso equitativo a la prevención.

Hacia un nuevo modelo de financiamiento

En el plano institucional, el 2025 fue el año de la transformación estructural del financiamiento de la salud. Bajo el lema de la "libertad de elección", el Gobierno Nacional ejecutó cambios profundos mediante la eliminación de la histórica "triangulación" de aportes. A partir de la Resolución 1/2025, los fondos de los trabajadores comenzaron a transferirse directamente a las empresas de medicina prepaga sin la intermediación de las obras sociales sindicales, buscando inyectar mayor liquidez al sistema.

Esta reforma fue acompañada por un endurecimiento en la fiscalización a través de la Resolución 951/2025, que otorgó a la Superintendencia de Servicios de Salud nuevas facultades para sancionar e incluso cerrar entidades insolventes. Este proceso inició un reordenamiento forzoso del padrón, promoviendo la transparencia pero también generando tensiones con los sectores gremiales y una respuesta dispar en el costo de las cuotas para los afiliados.

Ciencia y educación: Los pilares de la esperanza

A pesar de las dificultades, Argentina consolidó logros de vanguardia. En materia de procuración, se alcanzó un récord histórico con 906 procesos de donación de órganos, reafirmando la vigencia del sistema solidario. Asimismo, la educación médica celebró un hito fundamental: laEscuela Superior de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata fue oficialmente reconocida como Facultad, un paso clave para fortalecer la formación de profesionales y la investigación regional.

El talento nacional también brilló en la tecnología médica con el lanzamiento de Navian. Desarrollado por bioingenieros argentinos y probado en FLENI, este sistema de inteligencia artificial y realidad aumentada funciona como un "GPS cerebral" para neurocirugías de alta precisión, posicionando a la ciencia argentina en el centro de la escena internacional.

El nuevo escenario internacional

El año cerró con una paradoja diplomática. Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) lograba el primer Acuerdo Internacional sobre Pandemias, Argentina comunicó formalmente el inicio de su retiro del organismo el 5 de febrero. Si bien el país dejó de ser miembro pleno, el Gobierno ratificó que mantendrá la cooperación técnica y los acuerdos de salud esenciales a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En síntesis, el 2025 fue un año de aprendizaje forzoso. Las crisis expusieron grietas que duelen, pero los avances científicos y el fortalecimiento de la educación pública demostraron que invertir en conocimiento y prevención sigue siendo la única estrategia sólida para garantizar la salud de la población.