martes 24 de febrero de 2026
Publicidad

Sturzenegger aseguró que la apertura económica mejora salarios

Sturzenegger sostuvo que la apertura económica genera más bienestar, mejora salarios y no destruye empleo, aun en contextos de altos costos internos.
miércoles 04 de febrero de 2026

El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, volvió a pronunciarse sobre la apertura económica y su impacto en la economía argentina, con un mensaje que apuntó tanto al debate académico como al político. En un extenso análisis, cuestionó uno de los argumentos más repetidos contra la liberalización del comercio: la idea de que Argentina no puede abrir su economía debido a un supuesto “desnivel” de costos, especialmente por la carga impositiva.

Según Sturzenegger, este razonamiento —frecuente entre economistas, empresarios y sectores industriales— resulta intuitivo pero equivocado. Planteó que suele utilizarse como una salida cómoda para postergar reformas estructurales, bajo el argumento de que primero deben reducirse impuestos y gastos antes de permitir una mayor competencia externa.

Para rebatir esta postura, el ministro apeló a uno de los principios más clásicos de la economía como es la teoría de la ventaja comparativa, desarrollada por David Ricardo a comienzos del siglo XIX. Explicó que las diferencias de productividad entre países son normales y responden a múltiples factores, como infraestructura, capital, tecnología o seguridad, pero que incluso en esos contextos el comercio internacional resulta beneficioso.

Sturzenegger remarcó que las economías menos productivas son, paradójicamente, las que más pueden ganar con la apertura, ya que el comercio permite concentrarse en aquello que se hace relativamente mejor y abandonar actividades donde se es ineficiente. De este modo, se eleva el ingreso general y el bienestar social.

Apertura, empleo y salarios

Otro de los puntos centrales de su planteo fue la relación entre comercio y empleo. En ese sentido, sostuvo que la apertura económica no destruye puestos de trabajo, ya que toda importación necesita divisas que se generan a través de exportaciones. En palabras del ministro, “cada importación crea su propia exportación”, por lo que el nivel de empleo agregado no se ve afectado.

Desde esta perspectiva, la apertura impulsa tanto importaciones como exportaciones y permite una mejor asignación del trabajo y el capital, lo que termina traduciéndose en mejores salarios reales y mayor productividad.

En relación con el argumento de la “cancha desnivelada”, Sturzenegger sostuvo que los altos impuestos y regulaciones son una fuente más de ineficiencia, comparable a cualquier otra merma en la productividad. Según explicó, el peso del Estado reduce el rendimiento del esfuerzo individual y termina impactando negativamente en los ingresos de los trabajadores.

Por eso, defendió la necesidad de avanzar simultáneamente en desregulación, reducción del gasto público y apertura económica. Aclaró que bajar impuestos y achicar el Estado es fundamental, no para habilitar el comercio, sino para que el trabajo y el capital tengan una mejor remuneración.

Un camino hacia una economía más competitiva

Finalmente, el ministro libertario afirmó que cuanto más “desnivelada” esté la cancha, mayores son los beneficios potenciales del comercio, una afirmación que reconoció como incómoda pero respaldada por la teoría económica. En su visión, la apertura económica es un paso indispensable para construir una Argentina moderna, competitiva y próspera, con más oportunidades de empleo y crecimiento sostenido.