lunes 23 de febrero de 2026
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Cachanosky cuestionó a Caputo por la reforma laboral

El economista Cachanosky respondió a Caputo y cuestionó el sentido de la reforma laboral, al poner en duda si beneficia a empresas o al empleo.
martes 17 de febrero de 2026

El economista Roberto Cachanosky salió al cruce del ministro de Economía Luis Caputo tras un posteo en redes sociales en el que el funcionario expresó su sorpresa por la falta de apoyo empresario al proyecto de reforma laboral.

Caputo había destacado que la iniciativa reduce las cargas patronales en un 85% para los nuevos empleos, y se mostró desconcertado porque, según dijo, ninguna cámara empresarial celebró la medida.

En su mensaje, el ministro sostuvo que se trata de uno de los puntos más importantes de la reforma, ya que busca incentivar la creación de empleo formal reduciendo costos laborales.

“Les bajamos las cargas patronales un 85% para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja”, escribió Caputo.

El comentario reavivó el debate sobre a quién está dirigida realmente la reforma laboral y cuáles son sus efectos esperados.

La respuesta de Cachanosky: ¿para quién es la reforma?

Cachanosky recogió ese planteo y formuló una serie de preguntas que apuntan al corazón de la discusión económica:

“¿La reforma laboral la hacen para beneficiar a las empresas y por eso tienen que festejar, o para que no se tenga miedo de contratar personal y así crear más puestos de trabajo?”

El economista remarcó que si el objetivo es mejorar la economía en su conjunto, el debate no debería centrarse únicamente en la reacción de los empresarios, sino en la generación efectiva de empleo y crecimiento.

El cruce entre Cachanosky y Caputo expone una discusión más profunda sobre el alcance de la reforma laboral: si se trata de una medida pro-empresa, de una política pro-empleo, o de una herramienta para reordenar el mercado laboral en un contexto económico complejo.

Mientras el Gobierno sostiene que la reforma busca eliminar trabas a la contratación, las críticas advierten que los incentivos fiscales por sí solos no garantizan mayor empleo, si no están acompañados por estabilidad macroeconómica y previsibilidad.

El intercambio también deja al descubierto la sensibilidad del Gobierno frente a las señales del sector privado, en momentos en que la reforma laboral se discute tanto en el Congreso como en la opinión pública.