lunes 23 de febrero de 2026
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Volvieron a ocupar el tenebroso chalet de San Luis y Gascón

El chalet de San Luis y Gascón volvió a ser ocupado pese a operativos municipales previos y un incendio reciente. Crece la preocupación vecinal.
viernes 20 de febrero de 2026

El conflicto en torno al chalet de San Luis y Gascón suma un nuevo capítulo. Este viernes por la mañana, el móvil de Radio Brisas constató que el inmueble volvió a estar ocupado, pese a que había sido recientemente limpiado y tapiado por el Municipio de General Pueyrredon.

Ubicado en el macrocentro de Mar del Plata, el inmueble arrastra antecedentes de disturbios, intervenciones oficiales y hasta un incendio ocurrido hace apenas dos semanas.

El inmueble, al que vecinos de la zona apodan “el chalet maldito”, fue escenario de múltiples disturbios durante el año pasado. La propiedad había sido intervenida por el Municipio, que realizó tareas de limpieza, desratización y tapiado para impedir nuevas intrusiones.

Sin embargo, en enero se registró una nueva ocupación. En esa oportunidad, el ingreso se habría producido por el techo de tejas, lo que obligó a una segunda intervención de agentes municipales.

Incendio reciente y nuevos ocupantes

Hace 15 días, el chalet fue afectado por un incendio, lo que volvió a encender las alarmas en el barrio. Tras ese episodio, se esperaba que el lugar quedara definitivamente clausurado.

No obstante, en las últimas horas volvieron a observarse personas pernoctando en el interior del inmueble, situación que pudo constatar Alberto Mena, a cargo del móvil de la radio, al apersonarse en el lugar.

Un pasado marcado por el abandono

La propiedad no solo carga con años de deterioro, sino también con un episodio que terminó de sellar su fama sombría en el barrio.

De acuerdo a lo que se supo, la dueña del chalet mantenía un vínculo distante y conflictivo con algunos vecinos. Tras su muerte, su ausencia pasó inadvertida durante un tiempo prolongado.

Recién cuatro meses más tarde encontraron el cuerpo dentro de la vivienda, que para entonces ya estaba en estado de abandono total. A partir de ese momento, el inmueble quedó atrapado en una suerte de vacío legal y urbano, una situación que –según advierten frentistas– lo convirtió en un lugar propicio para intrusiones y actividades irregulares.