lunes 27 de abril de 2026
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La insuficiencia cardíaca “silenciosa” crece en Argentina y preocupa a especialistas

Un relevamiento en 18 provincias reveló que más de la mitad de los casos de insuficiencia cardíaca corresponden a esta forma, asociada al envejecimiento y enfermedades crónicas.
lunes 27 de abril de 2026

La Federación Argentina de Cardiología dio a conocer los resultados finales del Registro ARFEY-Preser, el primer estudio nacional enfocado en la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, una condición cada vez más común pero aún poco visibilizada.

La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no logra funcionar de manera adecuada. En muchos casos, el problema no radica en la capacidad de bombeo, sino en la dificultad del órgano para relajarse y llenarse correctamente. Esta variante representa actualmente más de la mitad de los casos y continúa en aumento, principalmente por el envejecimiento poblacional.

“Esta forma, llamada insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, está creciendo de manera sostenida”, explicó el cardiológo Eduardo Perna, integrante de la FAC.

El estudio incluyó a 638 pacientes de 18 provincias, con una edad promedio de 72 años. Se detectó un claro predominio de mujeres y una alta presencia de enfermedades asociadas como hipertensión, diabetes, obesidad y afecciones renales.

En este sentido, la especialista Lorena Coronel remarcó que “se trata de una patología compleja, que responde a múltiples factores de riesgo y no a una única causa”.

Uno de los puntos clave del informe fue el análisis de cómo se diagnostica esta enfermedad en la práctica cotidiana. Si bien los pacientes acceden a estudios básicos como electrocardiogramas y ecocardiogramas, se detectó un uso limitado de herramientas más avanzadas, lo que podría dificultar una identificación más precisa del cuadro.

En cuanto al tratamiento, el estudio reveló que los medicamentos tradicionales siguen siendo los más utilizados, mientras que las terapias más modernas todavía no llegan a todos los pacientes que podrían beneficiarse, aunque se observó una mejora progresiva en su implementación.

Respecto a la evolución de los pacientes, los datos señalan que 1 de cada 10 personas fue internada en el primer año y la mortalidad anual alcanzó el 7%, lo que evidencia el fuerte impacto de esta enfermedad en la salud pública.