lunes 15 de junio de 2026
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Banco Provincia advirtió que la crisis industrial ayudó al Banco Central a comprar más dólares

Un informe del Banco Provincia sostiene que la menor actividad industrial fue uno de los factores que permitió mejorar el balance cambiario y fortalecer la acumulación de reservas del Banco Central durante 2026.
lunes 15 de junio de 2026

Mientras el crecimiento de las exportaciones energéticas y mineras suele ocupar el centro de la escena cuando se analiza la evolución de las reservas internacionales, un reciente informe del Banco Provincia pone el foco sobre otro fenómeno menos visible: la caída de la actividad industrial.

Según el estudio, la menor demanda de dólares por parte del sector manufacturero contribuyó significativamente a que el Banco Central pudiera comprar más de USD 10.000 millones entre enero y la primera mitad de junio de 2026, el segundo mejor registro de las últimas dos décadas, solo superado por el alcanzado durante 2024.

De acuerdo con el análisis, el deterioro de la producción industrial redujo las necesidades de importación de insumos y bienes intermedios, disminuyendo así la demanda de divisas y favoreciendo la posición de la autoridad monetaria en el mercado cambiario.

El informe reconoce que una parte importante de la mejora cambiaria provino del crecimiento del sector energético y minero, que registró un superávit cercano a los USD 8.200 millones durante el primer cuatrimestre del año.

Esa cifra representa casi el 85% del aporte realizado por el sector agropecuario y supera en aproximadamente USD 7.000 millones el promedio registrado entre 2012 y 2023.

Este desempeño estuvo impulsado principalmente por el aumento de las exportaciones vinculadas a la explotación petrolera, gasífera y minera, actividades que continúan consolidándose como una de las principales fuentes de ingreso de divisas para la economía argentina.

La caída industrial redujo la demanda de dólares

Sin embargo, los economistas del Banco Provincia sostienen que existe otro factor que suele pasar inadvertido en los análisis económicos.

El saldo cambiario de la industria manufacturera pasó de demandar alrededor de USD 4.000 millones en promedio entre 2012 y 2023 a cerca de USD 2.000 millones en 2026. Esto significa que el sector necesitó menos dólares para sostener su actividad productiva.

La explicación está directamente vinculada a la caída de la producción. El Índice de Producción Industrial (IPI) mostró una reducción del 5% respecto al promedio de 2020-2023 y una contracción de 11,5% frente al primer semestre de 2023.

Según el informe, esta menor actividad permitió ahorrar aproximadamente USD 2.000 millones en demanda de divisas, una cifra que explica cerca de la mitad de la mejora observada en el balance cambiario durante el período analizado.

Un crecimiento desigual entre sectores

El trabajo también advierte sobre una creciente heterogeneidad dentro de la industria argentina.

Aunque la producción industrial en general muestra una tendencia negativa, algunas actividades fueron mucho más afectadas que otras. La diferencia entre los sectores que más crecieron y los que más retrocedieron se amplió considerablemente en los últimos años, pasando de una brecha promedio de 20 puntos en 2023 a más de 45 puntos durante 2026.

Esta situación refleja una economía cada vez más fragmentada, donde algunos sectores vinculados a la exportación logran sostener su desempeño mientras otros enfrentan fuertes dificultades para mantener sus niveles de producción.

Textiles, maquinaria y automotrices entre los más afectados

Entre las ramas industriales con peor desempeño aparece la industria textil, que registró una caída superior al 22%. También se destacan los retrocesos observados en maquinaria y equipo, la industria automotriz y los sectores vinculados al caucho y plástico.

El informe destaca que no existe un patrón único entre las actividades más perjudicadas. Conviven sectores intensivos en mano de obra con otros de alta incorporación tecnológica, industrias livianas con pesadas y fabricantes de bienes finales junto a productores de insumos intermedios.

Para los autores del estudio, esta diversidad de situaciones evidencia que la crisis industrial no responde exclusivamente a factores sectoriales específicos, sino también a la falta de una estrategia de desarrollo productivo capaz de amortiguar las diferencias y promover una recuperación más equilibrada.

El impacto de la flexibilización cambiaria

Otro elemento que incidió sobre el mercado de cambios fue la flexibilización de las restricciones para la compra de dólares por parte de personas físicas.

Según el informe, la demanda de divisas para ahorro alcanzó aproximadamente USD 12.000 millones durante el inicio de 2026, muy por encima de los niveles observados en años anteriores.

Este fenómeno generó una salida adicional de dólares que, en parte, compensó los beneficios obtenidos por la mejora del sector energético y la menor demanda proveniente de la industria.

El desafío de sostener la acumulación de reservas

El Banco Provincia concluye que la mejora en la capacidad de compra de dólares por parte del Banco Central responde a una combinación de factores positivos y negativos.

Por un lado, el crecimiento de las exportaciones energéticas y mineras fortalece la generación genuina de divisas. Por otro, la caída de la actividad industrial reduce la necesidad de importaciones y mejora transitoriamente el balance cambiario.

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