lunes 27 de julio de 2026
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Informe de la UBA: el 48,9% de los jóvenes argentinos vive en situación de vulnerabilidad

Un estudio realizado por investigadores del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires reveló que el 48,9% de los argentinos de entre 18 y 29 años atraviesa algún tipo de vulnerabilidad.
lunes 27 de julio de 2026

El estudio, realizado entre diciembre de 2025 y enero de 2026, también advirtió sobre el impacto de la precariedad laboral, el abandono escolar, la falta de cobertura de salud y los problemas de salud mental entre los jóvenes.

La investigación fue desarrollada por un equipo del Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA, en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA), a partir de 1.002 encuestas presenciales.

El relevamiento buscó analizar las condiciones de vida, las creencias y las expectativas de los jóvenes y concluyó que la problemática atraviesa todo el país. Según los datos obtenidos, el 73% de los jóvenes en situación de vulnerabilidad reside fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

El estudio estuvo dirigido por Felipe Vega Terra, director del CBC de la UBA, mientras que Juan Cruz Esquivel, investigador principal del CONICET, se desempeñó como director de la investigación.

El fenómeno de los "Triple Ni"

Uno de los principales focos de preocupación del informe es la aparición de un segmento denominado "Triple Ni", integrado por jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo.

Según los investigadores, este grupo representa aproximadamente a un tercio de los jóvenes vulnerables y atraviesa una situación de especial aislamiento social.

"Si bien se trata de un segmento minoritario dentro de los jóvenes vulnerables, estamos frente a una franja social alejada de toda red de pertenencia, reconocimiento e integración social", explicó Esquivel.

El informe también señala que el 30,6% de los jóvenes encuestados se encuentra desempleado, pero solo cuatro de cada diez realizan una búsqueda activa de trabajo. Para los investigadores, esta situación profundiza el proceso de exclusión y debilita los vínculos tradicionales de integración social.

Trabajo informal y falta de cobertura médica

La precariedad laboral aparece como otro de los principales problemas detectados por el estudio. Si bien el 70% de los jóvenes relevados tiene algún tipo de ocupación, buena parte de esos empleos se desarrolla en condiciones de informalidad.

Las actividades laborales más frecuentes se concentran en sectores como el comercio, la construcción y las tareas de cuidado.

La falta de estabilidad laboral también se refleja en el acceso a la salud: el 78% de los jóvenes consultados no cuenta con cobertura de salud privada ni obra social. Como consecuencia, la mayoría depende de hospitales públicos y centros de atención primaria.

El impacto del abandono escolar

La educación constituye otro de los ejes centrales del informe. Los datos muestran que seis de cada diez jóvenes en situación de vulnerabilidad no terminaron la escuela secundaria.

Solo el 32,8% cuenta con título secundario, mientras que apenas el 6,7% inició estudios terciarios o universitarios.

Los investigadores advierten que el abandono escolar temprano condiciona las posibilidades de acceder a empleos formales y genera trayectorias laborales marcadas por la precariedad.

Sin embargo, existe una fuerte valoración de la educación entre los propios jóvenes: el 87,5% considera que estudiar podría permitirles mejorar su calidad de vida.

Hogares numerosos y dificultades económicas

El informe también analizó las condiciones habitacionales y económicas. El 46,2% de los jóvenes vulnerables vive en hogares integrados por cinco o más personas, mientras que el 56,3% no tiene hijos.

En el otro extremo, uno de cada cinco jóvenes tiene dos o más hijos a cargo, una situación que puede dificultar la continuidad de una trayectoria educativa o la posibilidad de acceder a un empleo estable.

Además, el 57% manifestó que sus ingresos no son suficientes para llegar a fin de mes, una situación que limita las posibilidades de proyectar objetivos a mediano y largo plazo.

Ansiedad, depresión y consumo de sustancias

La salud mental también aparece como una de las principales preocupaciones entre los jóvenes encuestados.

Más del 70% manifestó experimentar con frecuencia nervios o ansiedad, mientras que la mitad reconoció sentimientos asociados al desgano o la depresión. También se registraron dificultades para dormir y episodios de tristeza persistente.

A su vez, el 30% señaló tener dificultades para controlar el consumo de sustancias, entre ellas alcohol, cigarrillos y drogas. Según el informe, esta problemática tiende a profundizarse entre quienes atraviesan mayores niveles de vulnerabilidad social.

Las expectativas de los jóvenes

A pesar del escenario adverso, el estudio detectó que los jóvenes mantienen expectativas de progreso y objetivos para los próximos años.

Conseguir un trabajo o mejorar el empleo actual aparece como la principal meta para el 31,9% de los encuestados. En segundo lugar se ubica el deseo de acceder a una vivienda propia, mencionado por el 29,8%.

En cambio, solo el 4,8% considera como prioridad formar una familia.

Para Esquivel, estos resultados muestran una brecha cada vez mayor entre las aspiraciones de los jóvenes y las herramientas disponibles para concretarlas.