viernes 02 de octubre de 2026
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Construir en Mar del Plata cuesta cada vez más: qué impacto tienen los precios y la falta de crédito

Arquitectos y referentes de la industria de materiales coinciden en que la actividad perdió ritmo respecto de los niveles de hace tres años, aunque las obras no se detuvieron. El impacto es mayor en viviendas unifamiliares y refacciones, mientras que los proyectos medianos y grandes mantienen actividad, aunque con demoras.
viernes 02 de octubre de 2026

La construcción en Mar del Plata perdió ritmo durante los últimos tres años, aunque el impacto no es igual en todos los segmentos. Mientras los arquitectos registran una caída en el ingreso de nuevos proyectos, desde la industria de materiales señalan que las obras continúan, pero con compras más acotadas y avances más lentos.

El dato más concreto aparece en la actividad profesional. Diego Domingorena, presidente del CAUBA-9 (Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Buenos Aires - Distrito 9), señaló en diálogo con Infobrisas que actualmente ingresan 20% menos de legajos que en períodos anteriores y que, además, los honorarios asociados a esos trabajos son menores.

“Se han frenado el ingreso de obras nuevas”, explicó. Según detalló, la mayor caída se observa en las viviendas unifamiliares, mientras que las obras horizontales se mantienen más estables. También disminuyeron las refacciones.

Para Domingorena, el costo de construir y la falta de crédito hipotecario son dos de los principales factores detrás de este escenario. “La vivienda unifamiliar es el lugar más sensible donde la gente tiene que ahorrar o tener acceso a un crédito hipotecario que hoy realmente no existe”, sostuvo.

Obras que continúan, pero a otro ritmo

La percepción es algo diferente entre quienes comercializan materiales. José María Brandinelli, titular y referente de IMEPHO, sostuvo en diálogo con Infobrisas que la demanda se mantuvo relativamente estable durante los últimos meses, aunque lejos del nivel de actividad de años anteriores.

“Estamos a dos tercios del ritmo de tres años atrás”, afirmó. Según explicó, los grandes proyectos fueron los que más ralentizaron su marcha, mientras que las obras medianas y pequeñas continuaron.

La mirada de Daniel Gordillo, jefe de ventas de obra de IMEPHO, coincide en que las obras no se detuvieron, aunque también observa una modificación en la forma de comprar.

“La demanda en la compra de materiales ha caído un poco, no mucho, pero cambió la manera de comercializar”, explicó.

En lugar de comprar materiales para toda una obra, los clientes ahora adquieren lo necesario para avanzar durante una etapa determinada.

Ese cambio aparece también como una respuesta al contexto económico. Gordillo señaló que la inflación de los materiales continúa y estimó aumentos del orden del 4% o 5% mensual en el sector. Por eso, mientras antes algunos compradores se anticipaban y acumulaban materiales para proteger sus ahorros, ahora esperan y compran según las necesidades de la obra.

El impacto según el tipo de obra y el bolsillo

Las diferencias entre los segmentos también muestran cómo la situación económica afecta de manera desigual a quienes construyen.

En las viviendas particulares y las refacciones, donde el financiamiento depende en buena medida del ahorro familiar, el impacto es más visible. Domingorena remarcó que este escenario afecta especialmente a sectores medios y medios bajos, que son una parte importante de quienes recurren a los profesionales matriculados.

En cambio, las obras medianas y grandes mantienen un nivel de actividad mayor, aunque con plazos más extensos. “Las obras siguen”, sostuvo Gordillo, aunque aclaró que algunas avanzan “con un ritmo más lento”.

El cambio también se refleja en la estrategia de quienes venden materiales. Brandinelli explicó que la empresa busca sostener la demanda mediante mejores precios, plazos y alternativas de financiación. En esa línea, anticipó la incorporación de una línea de crédito a mediano y largo plazo.

Así, mientras para los arquitectos la caída de la obra nueva marca con mayor claridad el retroceso de la actividad, desde la comercialización de materiales observan un mercado que todavía se mueve, pero con consumidores más cautelosos.

Para Gordillo, el escenario podría mejorar si se recupera el poder de compra y aparecen opciones de financiamiento. “Los créditos hipotecarios tienen que salir de alguna manera”, planteó, y expresó una expectativa positiva para 2027.

El punto de coincidencia entre los tres entrevistados es que la construcción no está paralizada, pero funciona hoy a una velocidad diferente a la de tres años atrás. El desafío, especialmente para quienes dependen del ahorro familiar, sigue siendo encontrar la forma de financiar una actividad cuyos costos continúan siendo elevados.