viernes 16 de octubre de 2026
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Auto Estilo Brisas

El desafío japonés de levantar su propia vara

Subaru lanzó la séptima generación, durante 30 años, de uno de sus mejores productos en la versión premium. Sin ser el más vendido, Outback por historia es un emblema en el que probó sus grandes avances tecnológicos. Con tracción integral, este SUV es conservador en su estilo interior y su motor aspirado. Tiene el tamaño de una camioneta y alto equipamiento en seguridad y ADAS.

Un vehículo no tiene techo, en pos de superarse a sí mismo. Es como una suerte de desarrollo descapotable, de una industria que cada vez se encuentra más exigida, bajo el axioma de que la competencia es sana, en la que siempre el más favorecido será el potencial cliente. Esta es la séptima generación de Subaru Outback, 30 años después, juzgada como “un éxito rotundo en el mundo” en palabras de Juan Zara, el Subgerente Comercial de Inchcape. El vocero de la importadora para la Argentina recordó que “en la década de los ´90, Subaru tuvo una idea loca y rupturista para ese momento, al dotar a la versión rural del sedán, que se llamaba Legacy Outdoor y luego evolucionó a Legacy Outback, levantándole la carrocería para hacerla aventurera”. Zara agregó que “principalmente en Estados Unidos funcionó tan bien este paquete de accesorización, al ponerle la simétrica de All-While Drive, que así se generó algo nuevo en un mundo donde no había SUVs, porque quizás los vehículos de aventura eran más rústicos, que parecían camiones”.

Subaru tiene clientes muy fieles, que siempre esperan sus novedades y están acostumbrados a una permanente superación. En otras latitudes, inclusive vecinas, el protagonismo de esta empresa japonesa los coloca en una competencia en volumen de igual a igual con firmas generalistas. En la Argentina, eso se circunscribe a una porción muy chica, y por eso, no se proponen expectativas altas de ventas. Zara afirmó que la corporación asiática “tomó a la Outback como el modelo para introducir todas las novedades de la industria que hoy nos parecen normales, como el cierre a distancia de las puertas, o los primeros motores diésel de la marca”. Por ello, dijo que “en esta generación se probaron el calentamiento del volante y de los asientos traseros, junto a un modo nuevo que es X-Mode”.

Actualmente, en nuestro país, el portfolio de productos incluye además otros modelos como el hatchback Impreza, el crossover Crosstrek – que reemplazó al XV -, la SUV Forester – que es el más vendido – y el sedán deportivo WRX. El ejecutivo de la empresa de capitales chilenos, agregó que “Outback es una marca dentro de Subaru, que en su fábrica en Estados Unidos, donde tiene un vínculo muy grande con las mascotas, incorporó detalles como mostrar atrás, cuando se rebaten los asientos, la medida de capacidad de cuántos perros se pueden transportar”. Explicó que “los modelos globales fabricados en Japón también incorporaron todo lo asociado con la naturaleza y la aventura”.

Lo primero que sorprende de la nueva Outback son las dimensiones, de casi 5 metros de longitud. De hecho, Zara señaló que “para la Argentina, el tamaño es perfectamente asemejable a una pick-up, pero con prestaciones, versatilidad y capacidad para hacer viajes largos, en familia, teniendo en cuenta que los perros son parte de la familia”. Conserva el legendario motor de cilindrada bóxer —a propósito de razas caninas -, un naftero de 2.5 litros, atmosférico de inyección directa, de 186 caballos de potencia y un torque máximo de 254 NM, que lo alcanza a 3700 Revoluciones por Minuto. Es glotón en el tránsito urbano, especialmente cuando se pone denso, y de consumos bastante normales en ruta a velocidades moderadas. Está asociado a una caja automática CVT, tiene tracción integral permanente, que sumado al despeje del suelo de 22 centímetros, resulta eficiente en barro y en nieve profunda. La suspensión es independiente con doble brazo trasero, para amortizar el andar en terrenos escabrosos e irregulares.

Este SUV del segmento “D” llega a nuestro país en una versión única, que es la tope de gama, con alto nivel de equipamiento en ayudas activas a la conducción, para brindar aún mayor seguridad a lo que trae de forma pasiva, como sus 8 airbags y los frenos ABS con distribución electrónica. Incorpora cámaras en 360 grados; en reversa lleva sensores de proximidad y frenado automático por tránsito cruzado; asistentes de ángulo ciego, detención pre-colisión y mantenimiento de carril; control de velocidad crucero adaptativo; detector de fatiga del conductor; monitoreo de la presión de los neumáticos y start-stop optativo.

Por dentro, Outback hace honor a su nombre. Es que el “interior” conserva la sobriedad,con los materiales de muy buena calidad que siempre la caracterizaron. Mantiene algunos comandos físicos, por ejemplo, para la calefacción automática bizona y el volumen del sonido, de un tremendo equipo Harman Kardon con 13 parlantes. Se complementa con las teclas multifunciones al volante, que tiene un grip de buena empuñadura y detrás porta las levas para cambios manuales. El tablero de instrumentos digital es de 12 pulgadas, con simulaciones de dos relojes con agujas y abundante información. Y prácticamente lleva las mismas dimensiones la pantalla táctil multimedia. Trae el tradicional techo solar de doble apertura y cortina manual, cargador inalámbrico del celular y la comodidad de los asientos tapizados en cuero napa con algunas particularidades. Los delanteros se pueden ventilar y calefaccionar, se regulan de manera eléctrica y el del conductor memoriza hasta dos posiciones. En las tres plazas traseras también hay calefacción, algo que es casi inédito en la industria y digno de un producto premium.

Este SUV llama la atención y despierta admiración, no solo por su tamaño, sino también por su estética. La parrilla está bien centrada, con aletas y una rejilla más angosta como falda, que actúa como defensa en conjunto con el paragolpes del color de la carrocería. Hay iluminación full led con diamantes, ópticas independientes y antinieblas, todas de muy buen poder y alcance. De perfil, se destacan quizás demasiado los plásticos en molduras para simular mayor porte. Tiene barras laterales en el techo, también negras, y llantas de aleación de 18 pulgadas, con un diseño original de seis puntas que parten de un círculo. Y la cola nace debajo de un alerón, con luneta bien inclinada a 30 grados, portón eléctrico muy robusto atravesado por una línea led que une los faros principales y el nombre madre grabado en el paragolpes de grandes dimensiones. Tiene un auxilio de chapa y casi homogéneo oculto en el buche del baúl gigante de 530 litros.

Esta Outback se hace valer como tope de gama de un modelo muy potente, todo terreno y con tracción integral. Cuesta casi 95 millones de pesos, pagando 35% de impuestos por su importación directa de la fábrica en Japón, con una garantía de 5 años o 100 mil kilómetros. El logo de seis estrellas de Subaru, de algún modo, define el posicionamiento de sus vehículos. Y en el caso particular de Outback, los usuarios, y también sus hijos perrunos, estarán de parabienes con esta evolución.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas