2021-10-15

La audiencia pública por la Zona Roja se desarrolló con un debate de casi tres horas

La audiencia pública para tratar el conflictivo tema de la prostitución y drogas en la Zona Roja en Mar del Plata se desarrolló con un debate en el Honorable Concejo Deliberante del cual participaron los concejales en forma presencial y diferentes actores a través de la plataforma Zoom. El intercambio de posturas y opiniones duró cerca de tres horas.

“Queremos vivir en paz y poder dormir, es básico, pero muy díficil”, dijo María Soledad, una vecina. Susana, de 74 años, que vive en Malvinas y Luro también apuntó a “vivir en paz y es imposible. Las personas se pelean entre ellas, se emborrachan. No podemos salir a hacer un mandado después de las seis de la tarde. Estamos prisioneros en nuestros propios hogares”.

Andrea, una comerciante del barrio Don Bosco, apuntó que existe “sufrimiento y es imposible la convivencia. La zona está en un deterioro constante. Los gobernantes tienen que ver las consecuencias violentas de las actividades que generan estas personas en la vía pública”.

Por parte de la Red de Reconocimiento por el Trabajo Sexual en Mar del Plata, Victoria Di Salvo, una de las referentes, celebró que haya “un foro abierto para debatir este tema que hasta el momento ha sido invisibilizado”

“Es una problemática muy compleja. Las prostitutas somos tomadas como enemigas cuando también somos vecinas, ciudadanas. Necesitamos un enfoque integral, hay muchos factores que se cruzan, como la falta de oportunidades”.

Durante el debate, por momentos, se elevó el tono, sobre todo cuando declararon vecinos de la zona, como por ejemplo Ricardo, quien describió que vive allí hace casi 50 años, en la zona de Luro y Juncal. “La gente tiene miedo”, dijo en su exposición. “Me tiraron gas pimienta en la cara, me pegaron con un palo en la mano y me lastimaron el cuello porque les pedí que dejen de tener sexo en la vereda de mi casa”.

Carlos, psicólogo y fundador de Canción 91, que se dedica al tratamiento del consumo problemático de sustancias. “La solución no es el traslado de la mal llamada Zona Roja”, dijo. “Hay narcomenudeo y existe una intima relación con la prostitución”, agregó. “Apoyamos las iniciativas que apunte a una real participación de todos los involucrados. Estamos convencidos que la gestión de proyectos es la solución para nuestras comunidades lastimadas”.

Cristina, vecina de Chile y San Martín contó que hay personas que tienen “sexo en el pasillo" y que debieron poner rejas de protección. Además, relató que “la policía no puede hacer nada porque eso no es un delito y cuando les pido que se retiren a veces me tiran botellas".

La vecina solicitó además que “la actividad sea ordenada” y contó que “sufrimos robos y nos ensucian las veredas con materia fecal, orina y hay preservativos en la calle”.

Diana, del barrio Santa Mónica, apuntó al narcomenudeo y a la delincuencia. “Ese es el tema donde el Estado está ausente”, expuso. “Tiene que ser una de las prioridades”, sugirió, además de mostrarse en contra del traslado.

Jorge, de Estación Norte, dijo que “no hacemos discriminación sobre las trabajadoras sexuales, solo defendemos al vecino porque ya no hay seguridad en Don Bosco ni en las zonas aledañas. Tenemos muchas instituciones que ya tienen que trabajar a puertas cerradas y no pueden sacar a los alumnos a la calle”.

Juan Manuel López, del Foro de Seguridad, también dijo que “no discriminamos”. “Queremos una solución para los vecinos porque hay vecinos que no pueden salir de sus casas. Lo que sucede es que hay mucho consumo de drogas. A nosotros nos quiere silenciar el poder político”, acusó.

La Mesa Interinstitucional de Lucha contra la Trata de Mar del Plata y Batán, por su parte, apuntó que “hay que pensar de qué manera gestionar el conflicto con la participación de todos los actores y actoras, dando un abordaje integral a los derechos vulnerados de las mujeres y travestis desocupadas en situación de prostitución".

“Las acciones a desarrollar, que privilegien cupos laborales para sacar a las víctimas de la calle, aquellas que no están ahí porque les gusta, sino porque son explotadas en su miseria. Entendemos que las acciones deben darse con la participación activa de vecinas y vecinos, con el objetivo final de recuperar los espacios públicos para todos y para todas”, sostuvieron desde el organismo.

Santiago, de vecinos autoconvocados del barrio El Martillo, apuntó a la registración de las trabajadoras sexuales, “como sucede en Amsterdam, Holanda. Estarían sin molestar a nadie en la calle ni prestarse para la venta de sustancias. Hay que asegurar los derechos”.

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