2023-04-17

El entrenador Oscar "Huevo" Sánchez superó una delicada intervención quirúrgica

El experiementado coach de la Liga Nacional de Básquet, Oscar Sánchez se sometió a una operación a corazón abierto y se recupera favorablemente. 

El referente de Quilmes agradeció a los médicos en sus redes sociales a través de una carta para informar acerca de su situación a sus seguidores dandos detalles de una compleja intervención que tuvo que atravesar hace unos días.

A continuación, el texto publicado por "Huevo" Sánchez:

A corazón abierto....
 
Sin dudas que estoy shockeado. No es sencillo, amigos. Que te abran el pecho con una sierra y luego trabajen con un motor adentro tuyo durante 5 horas, les aseguro que es muy bravo.
 
Cuando el gran médico clínico Oscar Comperattore detectó lo que me pasaba, honestamente yo buscaba a alguien que me dijera "Hue, tomate una pastillita y seguimos postergando. Mientras tanto, cuidate". Pero no. Esta vez ya no hubo más chances de patearla para adelante. Por suerte como dice mi amiga Raquel, yo tengo un poco de suerte, o un Dios aparte. En realidad, ella dice "Hue, ¡Vos tenés culo!". Y si, quizás lo tenga. Pero por el sólo hecho de que me pase por mi vida gente como cardiólogo Jorge Aiub, quien al ser un apasionado del básquetbol y querer conocerme, me dio la posibilidad de contactarme en una cita en el ICBA (Instituto Cardiovascular Buenos Aires), un establecimiento de primer mundo, con el genio de Daniel Navia. Recuerdo que me dijo: Oscar este tipo es el Popovich de la medicina..
 
Así, después de varias consultas, se programó mi cirugía. Pero antes de que llegara el día, me metí a full, como en mis mejores épocas como entrenador, desarrollando el campus de bases junto a mi gran staff. No les fallé, entregué todo y por suerte todo salió de la mejor manera.
 
Claro que 48 horas después, debía presentarme a la intervención. Fue llegar y ser recibido por el anestesista y el cirujano, quienes me hablaban de básquetbol, aunque debo decir que en ese entorno, mi cabeza estaba fuera de lugar. No hacía más que pensar. En Vicky, en mi familia íntegra, en mis amigos. "¡Puta madre, las cosas que imaginás...!"
 
Por suerte la operación fue un éxito total. Y a partir de allí, comencé a ver la realidad.
Comencé a ver la realidad luego, ya operado y con éxito total, me pasaron a terapia. ¡Mierda que es duro!. Mi boca parecía de cartón después de un día entero sin poder tomar agua. Un paciente al lado mío pedía por favor agua fría y rezaba. Y alrededor, los maravillosos enfermeros, que escuchaba que decían: "Llamen a los familiares...". ¡Qué momentos difíciles, carajo!".
 
Les cuento que al atravesar todo esto, mis nervios, transpiración y mi desesperación alcanzaron límites terribles. Llegué a tener hasta 19-5 de presión arterial.
 
De todas maneras, el peor problema es el postoperatorio. LITERALMENTE TE SERRUCHAN EL ESTERNÓN. Es un dolor insoportable, pero con la morfina, analgésicos y todo el cóctel la vas llevando. No es para sencillo, créanme. Llegó un momento en que no podía aguantar más la internación. "Que sea lo que Dios quiera", pensaba...
 
Al cuarto día pasé a un departamento. Dicen que es mucho mejor para evitar algún contagio, contraer un virus, etc. Ahora mi objetivo es dormir. Todavía no consigo conciliar el sueño las horas suficientes. Me cuesta encontrar una posición en la que no me siga doliendo el pecho. Pero voy mejorando.
 
Hoy es el primer día en que el estado de mi cuerpo me da indicios de una evolución. Me siento un poco más animado y por eso trato de contar un poco todo el proceso de mi cirugía, en el cual me gustaría, sobre todas las cosas, resaltar varios aspectos: el primero es el valor de nuestros médicos, como Daniel Navia (yo le digo Popovich), Fernando Piccinini, Jorge Aiub y Miguel García, de la Clínica Colón y mi sobrino, un cardiólogo brillante. Todos ellos merecen una consideración notable.
 
De inmediato me acordé de una declaración del gran Matías Almeyda, en la que, si bien no recuerdo exactamente las palabras que utilizó, hacía referencia a que nosotros, los profesionales que vivimos de la pelotita, como jugadores o entrenadores, somos unos privilegiados por varios motivos, incluido el reconocimiento de la gente. Y él decía que en realidad, son los médicos, que se juegan todo en una intervención quirúrgica complicada, o arriesgan su vida atendiendo en pandemia, quienes merecen todo el crédito y los halagos. Coincido con el "Pelado" Almeyda. Los médicos muchas veces no son reconocidos como deberían. Y la verdad es que estos tipos SON LO MÁS.
 
Cuando caminaba por el hospital, pasaba uno con guardapolvo y me decía: "Yo fui a un campus tuyo, Hue"; después, el cardiólogo del control diario me visitó y nos sacamos una foto. Mi hermano me dijo: "Vive el básquetbol como vos, Huevo". (Espero que no quedes así, como quedé yo...). Un poco de humor siempre viene bien en estos casos.
 
Después llegó uno de los dos cirujanos que me operó (Piccinini, el otro fue Navia), y me dijo: "¿Sabés?, soy BAHIENSE. Viví una época bárbara en las ligas del '86".
 
Y el monstruo de Navia, quien fue un jugador nato de basquetbol es de Mar del Plata. ¡Dios! Cuando lo conocí hablábamos más de básquetbol que de mi corazón (y eso que yo me estaba muriendo, je).
 
Parece que todo es básquetbol en mi vida. Hasta en estas situaciones extremas...
En esta extensa nota y aprovechando que pude dormir un poco más, me propuse expresar hoy mis sensaciones. Y como siempre lo hago, con el corazón (rectificado a nuevo en este caso).
 
Valoro enormemente todo lo que el deporte me dio y, sobre todas las cosas, SER CONSCIENTE DE QUE, AL SUCEDER ALGO ASÍ, LO QUE HACE UNO COMO DOCENTE O ENTRENADOR ES ALGO NATURAL. PERO LO QUE EJERCEN ESTOS MÉDICOS EN CADA INTERVENCIÓN, REALMENTE MERECEN EL MAYOR DE LOS RECONOCIMIENTOS. Los admiro y me emocionan.
 
Agradezco que el deporte me haya dado a todos ustedes. A los médicos y mis amigos, QUIENES NO DEJARON DE SEGUIR MI ESTADO A TRAVÉS DE MILES DE MENSAJES. Pobre Marisa. Encima de bañarme y curarme, también tiene que contestarlos...
 
Desde lo más profundo de mi corazón (restaurado), les expreso un Gracias Totales bien grande.
 
Besos
Hue

 

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