Detectoristas: los buscadores de tesoros de las playas marplatenses
Solemos verlos caminando lentamente en soledad por la orilla del mar. Son silenciosos caminantes de las playas que hacen oscilar por delante de sus pasos un extraño aparato del tamaño de una bordeadora y munidos de auriculares, esperan la señal que les alerte de la presencia de algún objeto metálico escondido algunos centímetros por debajo de la arena.
En este Día del Trabajador, el móvil de Radio Brisas pudo dialogar con Mariano, quien contó los detalles de su oficio y que en la ciudad hay aproximadamente 100 personas que se dedican a esto.
"Mar del Plata debe ser la ciudad del país con más detectoristas y una de las causas es que tener tantas playas es una ventaja frente a los que hacen lo mismo en el interior, porque buscar metales en la tierra es más complicado. Por temporada pasan 4 millones de turistas, así que se le caiga algo a una persona de cada mil, ya es un número interesante."
El detector de metales permite ubicar elementos bajo la arena, emitiendo un sonido y muestra en una pequeña pantalla un código que permite saber con bastante precisión de qué tipo de objeto se trata ( una moneda, una cadena, una lata ). Si son pequeños hasta una profundidad de unos 30 cm. y si son más grandes hasta 70 u 80.
En cuanto al valor de las cosas que se encuentran, Mariano explica que: "lo más valioso son los objetos de oro. Yo he encontrado anillos de pocos gramos, con lo que significa una ganacia de unos $50.000, pero en el Río de la Plata, por ejemplo, han encontrado anillos de hasta 20 gramos."
"Hace dos años que me dedico a esto y lo que más se encuentra en la playa es basura. Dependemos de lo que la gente pierda y no da para vivir exclusivamente de esto. En otros lugares sí. Por ejemplo, hace poco me encontré con un chico de Chascomús que era jardinero, empezó a buscar cosas perdidas en la laguna y ahora se dedica solo a esto. Pero para la mayoría es un hobby", señaló.
Todos los días se encuentra algo, aunque la mayoría de las veces no hay ganancia. Es muy fácil creer que es un anillo de oro, lo que finalmente resulta ser el ganchito de metal que traen las latas de cerveza o gaseosa para abrirlas y que caen en la arena.
Aunque a veces, la suerte te puede sorprender: "Una vez encontré, en la zona del Espigón de Pescadores, una lata, que se ve que era de una persona que cuando falleció habría pedido que tiraran sus cenizas al mar con todas sus objetos queridos. Ahí había collares de perlas, anillos de plata, cadenas bañadas en oro, me sentía un pirata que había encontrado un tesoro", mencionó Mariano.
Como todo trabajo, tiene sus secretos: "Cuando la gente entra al agua fría se te afinan los dedos y es más fácil perder un anillo, o te revuelca una ola y se te sale una cadena. Por eso, siempre es más fácil encontrar cosas en la orilla que en la arena seca. Y todos los días son distintos. Por ahí venís una vez y te encontrás diez anillos, volvés al otro y sacás una dentadura postiza", ironizó.
Finalmente, Mariano nos revela un secreto: "En el año 99, cuando hicieron el refulado, depositaron en la playa 1.300.000 metros cúbicos de arena, con lo que nos taparon todo lo que podía haber enterrado en ese entonces. O sea, que a un metro y pico seguramente hay muchas cosas para rescatar. Cuando haya una sudestada grande (ahora hace dos años que no hay), el mar se va a llevar la arena que hay en la Bristol y la Popular y ahí van a empezar a aparecer", finalizó.