Alertan por los riesgos de la "visión productivista" sobre los adultos mayores
Pese a las complicaciones y a los prejuicios, quienes pertenecen a la tercera edad cumplen una tarea crucial en el mercado laboral argentino. Sin embargo, la sobreexigencia y la proliferación de ciertas iniciativas empresariales evita que su desarrollo personal sea pleno.
Ante esta situación, Franco Morales, psicólogo marplatense especializado en gerontología, brindó apreciaciones importantes a Infobrisas.com sobre la situación laboral de estas personas y las posibilidades de que reciban el trato que merecen.
"La vivencia de cada adulto mayor es particular. Desde la psicología del desarrollo entendemos que cada etapa tiene sus pérdidas y sus ganancias. A medida que va avanzando la vida de las personas, las trayectorias vitales se van diferenciando más y más", aseguró el especialista, que tiene como alma máter a la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP).
En ese sentido, recalcó que desde el ámbito científico, observan que "a medida que pasan las décadas, a los compañeros del secundario con los que nos sentíamos pares, cada vez los observamos como más distintos a nosotros. En cuanto al trabajo, cada vez más se observa igualdad en la sensación que tienen hombres y mujeres al respecto".
Según Morales, las necesidades de trabajo para los adultos mayores, en general, tienen que ver con cubrir necesidades que el sistema prestacional no les resuelve. En esos casos, para muchos de ellos, el correrse del espacio laboral puede verse como una pérdida irresoluble y desesperanzante.
En otros ejemplos, la búsqueda de actividades laborales "tiene más que ver con motivaciones de propósito que económicas. En ambos casos observamos que aquellos que centran su día a día en la búsqueda o en la actividad laboral misma suelen tener mayor tendencia a la frustración y sensación de pérdida, ya que van a ir encontrándose con limitaciones", indicó.
"Si, en cambio, diversifican sus intereses y actividades, probablemente su bienestar general se observe beneficiado, aun cuando continúen trabajando", remarcó.
Recientemente, el magnate mexicano Carlos Slim propuso públicamente reducir la jornada laboral a tres días de doce horas, a diferencia de los cronogramas de trabajo habituales. Ante eso, el psicólogo aseguró que esa iniciativa atiende a una inquietud internacional "que nos va a enfrentar a debates interesantes en las próximas décadas, consecuencia del envejecimiento poblacional".
"Creo que estas propuestas, lejos de pensar en el bienestar de los adultos mayores, ponen el foco en una visión productivista. Esa visión favorece la exclusión de los adultos mayores que ya no se muestren productivos o que no puedan generar valor económico de mercado", mencionó a este medio.
Sin embargo, aclaró que eso no significa "que los adultos mayores que no trabajan formalmente no produzcan valor. Estamos cansados de señalar desde la gerontología el valor que muchas veces producen los adultos mayores, o mejor dicho, las adultas mayores, primordialmente al cubrir tareas de cuidado".
"Hay investigaciones económicas muy interesantes que calculan el aporte que los adultos mayores realizan en este tipo de tareas a la sociedad en general y no es para nada despreciable. La libertad de poder ejercer roles laborales es positiva si no se focalizan las propuestas desde una lógica productivista", resaltó.
Trabajo y felicidad en adultos mayores
De acuerdo a la experiencia de Morales, cada trayectoria es particular y hay diversas formas de transitarla: "Hay viejos para quienes el encuentro con las siguientes generaciones se les presenta subjetivamente como una puesta a prueba de sus recursos y su desempeño".
"Sin embargo, nos encontramos que los viejos y viejas que en sus trabajos se encuentran con la posibilidad de transferir a las nuevas generaciones sus conocimientos y experiencias brindan una posibilidad muy positiva de bienestar y sensación de realización", añadió.
El experto definió que ese punto "es lo que el psicoanalista americano Erik Erikson planteaba cuando hablaba de la generatividad. Este concepto se puede conceptualizar como el desafío al que la persona se enfrenta en la mediana edad y su transición a la vejez. Se define como el interés por guiar y asegurar el bienestar de las siguientes generaciones y, en último término, por dejar un legado que nos sobreviva".
"Si bien la forma prototípica de generatividad se observa en el vínculo padre/madre hijos, en el trabajo se pueden observar actitudes similares. Lo mismo podemos ver en actividades comunitarias, solidarias y de participación política de viejos. En palabras del gerontólogo catalán Feliciano Villar, 'se hacen bien haciendo el bien'", puntualizó.
También aclaró que "la juventud y el bienestar no son necesariamente sinónimos. La evidencia científica nos muestra hace un buen tiempo que la felicidad avanza a lo largo del ciclo vital adulto como una U, siendo alta en la adolescencia/juventud, disminuyendo en la mediana edad y retomándose en la vejez con los mismos niveles que en la juventud".
"Esto se debe a las exigencias que les son impuestas a las personas de mediana edad por parte del mundo laboral y de las tareas de cuidado de sus hijos y padres. Es por eso que propuestas que quieran sostener a los adultos mayores en la vida laboral sin darles lugar a la libertad de elección probablemente redunden en un alargamiento de esta etapa de bajo bienestar en la vida adulta", afirmó.
Por último, el psicólogo Franco Morales reflexionó que "el llegar a la vejez sano, educado, con propósitos y tiempo disponible, posibilita enfrentar esta nueva etapa con amplias perspectivas de lograr bienestar y felicidad a niveles similares a los vividos en la adolescencia/juventud".