Bahía Blanca
A un mes del temporal que mató a su hijo y marido, reabrió un lavadero de autos
Celeste Castillón, una mujer de 36 años que perdió a su hijo de 5 años y a su marido de 45 en el derrumbe de club Bahiense del Norte del pasado 16 de diciembre, reabrió este lunes el lavadero de autos en el que compartían muchas horas de trabajo con su esposo, "con un montón de sentimientos desencontrados" porque "no queda otro que ponerle el pecho a la situación", expresó hoy.
La mujer resultó con diversas heridas tras el derrumbe en el club donde se iba a llevar a cabo un festival de patín en la ciudad. Además, perdió a su esposo Ariel Baldi y a su hijo Benicio.
Tras reponerse de las heridas y del duelo, Celeste-quien además cuenta con otra hija de 9 años, que también estaba en el lugar y resultó ilesa- reabrió hoy el lavadero de autos ubicado en Chiclana al 1500 del barrio Villa Mitre de dicha ciudad del sur bonaerense.
La mujer recordó que el 16 de diciembre había salido con su esposo, su hijo Benicio y su hija Lola con destino a Bahiense del Norte cuando "estaba medio lloviznando. Estacionó, después cambió el auto de lugar porque a una vecina le molestaba, por lo que lo corrió".
Ante esa situación expresó que "Yo cruzo con Lola y Benicio, entramos al club, compramos las entradas, me quedo charlando con una mamá y nos sentamos en las gradas", recordó.
La mujer indicó que "mi marido se sentó una grada más arriba que yo, mi hijo se sentó a su lado, miré para arriba porque empezó a entrar tierra de los ventiluces y no me acuerdo más nada. Me desperté adentro de la cancha, ensangrentada, con la cabeza cortada, preguntando por mi hijo y mi marido, y lamentablemente ya habían fallecido", expresó.
Castillón sostuvo que tras el derrumbe resultó con un traumatismo en la cabeza. También "tengo las vértebras de la 4 a la 8 fisuradas, por lo que tengo que usar un corsé a medida".
"Con Ariel hacía 13 años que estábamos juntos y el lavadero lo teníamos desde el 7 de octubre del 2017 cuando estaba embarazada de Beni", sostuvo.
"Yo solo sé en mi intimidad y en mis momentos cuando los pensamientos me llevan a los lugares más oscuros, donde vivo el infierno de ir al Parque de Paz a llevarle una flor a mi hijo más allá de lo que mi marido me duele", expresó. Celeste agradeció que Lola la acompañe porque "si no yo no estaría acá".
Según comentó, en el lavadero junto a ella trabaja el hijo de su esposo del primer matrimonio junto a otros dos empleados. "Estamos con un horario reducido, no como las horas que le metía Ariel, porque venía y era uno más, le gustaba laburar", dijo.
"Hoy vino gente que no conocía, que debe ser que se enteró del caso y quiso dar su aporte", puntualizó la mujer.
El temporal del pasado 16 de diciembre provocó además la voladura de techos de viviendas, clubes y galpones, caída de árboles y paredones, cortes en el suministro eléctrico y de otros servicios, entre otros inconvenientes.
Fuente: Télam