Incertidumbre en el campo
El frío frenó la producción del tomate y se dispararon los precios
Las bajas temperaturas que afectan al país paralizaron la producción del tomate en el sudeste bonaerense. Producto de esa situación, los comerciantes importan el producto de Chile y Brasil, lo que repercute en una importante dispersión y aumento de precios.
En contacto con Radio Brisas, Ricardo Velimirovich, titular de la Asociación de Productores Frutihortícolas, aclaró la situación y aseguró que ese no es el único problema en el sector.
"Mar del Plata ya dejó de tener tomate y padece el frío desde hace unos días, porque se adelantó bastante el tema climatológico frío en Mar del Plata. Ya salimos del sistema productivo y me llamaron de la televisión de Capital Federal, porque ya se empezó a notar", aseguró el referente en el programa "Presente Continuo".
También aseguró que "en pleno verano y hasta hace 20 días abastecíamos al Mercado Central con casi un 50% de nuestra producción. Al caerse Mar del Plata entraría la producción de Salta, que también se encuentra atrasada por su ola polar y hace que no hayan madurado ni tengan la producción adecuada para reemplazar la que nosotros no tenemos".
"Se generó un escalón estacional mucho más grande que hizo que hoy se estén trayendo tomates de Chile e incluso de Brasil para poder reemplazar ese hueco de temporada, que normalmente se nota, pero es mucho menor que el de hoy. No podemos garantizar de cuántos días será, por la ola polar que atraviesa todo el país", advirtió.
Por otro lado, Velimirovich denunció que "claramente hay una distorsión de precios en la cadena comercial. Hace mucho tiempo que venimos midiéndolo a través de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) con el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD), que se hace desde hace más de siete años, y hay una diferencia entre el productor y el consumidor de entre el 500 y el 600%".
"A medida en ese valor que sube se hace más impactante al momento de llegar al consumidor. Si hoy un producto está 5000, claramente al productor no le pagarán eso, sino menos de mil el kilo. Cuando suben los números, eso se nota más", advirtió.
Por eso, especificó que "la diferencia afecta más a productos como el tomate y el morrón, que no son a campo, sino a cubierto, con una inversión mucho mayor".
"Nosotros entregamos el producto al mercado concentrador y de allí puede existir algún intermediario que reparta por los comercios o los propios comerciantes que lo vayan a buscar. Normalmente, hay dos o tres eslabones más y cada uno tiene sus costos operativos", aseguró.
En último término, puntualizó que "el primer problema es el clima, pero el segundo es que se siembra menos y eso hace que haya menos volumen".
"Hay una cadena comercial muy larga que no puede ganar más que el productor que invierte. Hay que equilibrar para que el consumidor pueda comprar más productos y que de esa forma vendamos más", concluyó.