Eduardo Nachman: "Norita era una rebelde que hablaba con el corazón e independencia partidaria"
Eduardo Nachman, que conoció a Nora Cortiñas desde fines de 1977 con los inicios de Madres de Plaza de Mayo, la recordó como “una rebelde” y por sobre todo “no de los pilares de la resistencia a la dictadura y a todos los ataque al pueblo que sigue sufriendo a las décadas posteriores a la caída del gobierno militar”.
Recordó que hasta hace un mes cumplieron con un ritual de ritmo semanal con conversaciones telefónicas de casi 40 a 45 minutos dominadas por el humor. Muy lejos de la situación que se dio cuando se conocieron: “La primera vez fue muy antipático: me echó de la plaza”, recordó a Radio Brisas.
Dijo que fue a fines de 1977, cuando se acercó a ese grupo de mujeres con la intención de reclamar también por su papá, Gregorio Nachman, desaparecido poco antes. “Ella me echó y me decía que es peligroso que esté acá porque sos joven y sos varón”, citó sobre lo que pronto entendió como un gesto de protección.
Desde entonces compartieron marchas, actividades y viajes. “Nora es una de mis dos madres adoptivas, unilateralmente”, afirmó, y dijo que cuando ella venía a Mar del Plata siempre lo visitaba: “Venía a comer pescado y a tomar buenos mates”, precisó.
Le valoró su lucha y su capacidad para “hablar con el corazón y con independencia partidaria”, valor este último que contrastó con otras referentes de Abuelas de Plaza de Mayo. “Tuvo una lucha coherente y nunca dejó las calles, a pesar de los gobiernos, cosa que Hebe (de Bonafini) sí hizo por sus vínculos con el kirchnerismo”, dijo y la diferenció.