2024-07-19

Dramático testimonio del sobreviviente del naufragio: "En esa oscuridad pensaba que me moría y nadie me iba a salvar”

Nicolás Banza, único sobreviviente del naufragio de la lancha pesquera “Proa al Sol II”, confirmó que una falla en la bomba de achique derivó en inundación de la bodega e inmediato hundimiento. Y también reconoció que ninguno de los tres navegantes que estaban a bordo tenía chaleco salvavidas puesto.

“Es una imprudencia nuestra, no pensamos que se va a hundir, pero las cosas pasan”, dijo a Radio Brisas y recordó que en 20 segundos habían quedado en el agua y con la embarcación semisumergida, apenas con la proa a la vista.

En la excursión de pesca, que compartió con Martín Parodi e Iván Kohen, ambos todavía desaparecido, reconoce que se fueron muy lejos, que habían logrado buenas capturas y admite que además de un entretenimiento era un medio de vida: “Si va bien salvás los costos y comés pescado toda la semana y si va mejor hacés unos pesos”, confirmó.

La lancha se hundió a casi 60 kilómetros de la costa. Resumió la historia con una salida que, cuando estaban casi a esa distancia, aportó como sorpresa la presencia de agua abundante en la bodega porque no funcionaba la bomba de achique. Eso, sumado a la carga, hizo que la línea de flotación cayera al límite.

“Había agua hasta los tobillos”, dijo sobre una cubierta también inundada, por lo que se encargaron de arrojar al agua el pescado logrado y todo elementos para aliviar el peso de la embarcación. Pero el agua seguía ingresando. “Entramos en desesperación”, admitió y dijo que “sacaba un tacho y entraban cinco, sacaba otro y entraban diez”.

“Tres olas las que nos hunden. Una a mitad del barco, la segunda pasa por arriba y la tercera me pega en el pecho”, refirió sobre esos últimos momentos previos a terminar en el agua. Él pudo quedar aferrado a la proa de la lancha, en tanto a Kohen lo vio sumergirse y a Parodi lo había perdido de vista antes del hundimiento.

“Siento que Dios fue injusto porque tendríamos que haber vuelto los tres”, lamentó y confirmó que habló con familiares de sus compañeros desaparecidos. En particular los hijos de Kohen: “Son chicos de 14, 16 y 20. Salí de la casa de ellos con el papá y vuelvo solo, sin el papá, diciendo que no va a volver más”, afirmó, conmovido. .

Ahora, todavía incrédulo por esta posibilidad que tuvo con el rescate, reconoce que le quedó una sensación de miedo. “Me despierto pensando que estoy ahí”, explicó sobre la oscuridad y el frío que vivió durante las horas previas a que llegara el helicóptero que lo devolvió a tierra. “Pasé todo el tiempo en esa oscuridad pensando que me moría y nadie me iba a salvar”, afirmó.

Te puede interesar