2024-09-05

Por Jimena Paternoster

¿De qué hablamos cuando hablamos de Emergencia en Seguridad?

El aumento exponencial de inseguridad en el Partido de General Pueyrredon, rara vez se puede negar. Los vecinos lo viven, diariamente, lo consumen en los medios y lo ven en la calle. Los robos y hurtos están a la orden del día, sin importar barrio ni mucho menos la hora. La inseguridad en Mar del Plata dejó de ser una sensación, para ser una realidad. Para muestra hace falta un botón: y el ejemplo más claro lo tuvimos en Playa Grande el domingo a las 17.00, mientras miles de familias disfrutaban del sol del 1 de septiembre.

Por eso, el Congreso Vecinal elevó un proyecto en el Concejo Deliberante, mediante el cual se solicita que se declare la emergencia en seguridad frente a la "extrema gravedad" de la situación de inseguridad . El expediente fue acompañado por más de 4000 firmas de vecinos.

Pero la pregunta del millón es: ¿cómo puede bajar la inseguridad con la sanción de la emergencia?. La respuesta comienza a ser incierta.

La declaración de una emergencia es una herramienta que facilita y agiliza trámites administrativos, entre ellos, la posibilidad de realizar contrataciones directas de bienes y servicios en la materia.

Fuentes oficiales y calificadas aseguraron que en primer lugar el pedido del Congreso Vecinal es una puja política, y que todo el presupuesto de seguridad proyectado para el año ya está acabado, por lo que la Emergencia no serviría concretamente para nada. Además, y especificando sobre la puja política, la misma fuente aseguró que al menos hasta diciembre del año que viene la emergencia no será aprobada por el Concejo por la única e inigualable razón de la mayoría automática que tiene el oficialismo.

La negativa rotunda al pedido de los vecinos es llamativa, teniendo en cuenta que el Gobierno de Montenegro declaró la Emergencia en Seguridad en octubre de 2021, cuando era Horacio García el Secretario de la cartera. Es decir, no es una acción ajena a la actual gestión.

No está mal declarar la emergencia, no debilita al gobierno, no genera una derrota legislativa si es solicitada por 4000 vecinos sin bandera política. Pero tampoco le suma a la sociedad que se declare.

Con la emergencia en vigencia no se van a instalar ni una ni mil cámaras de seguridad más, al menos en este año; tampoco aumentará la cantidad de patrulleros disponibles en la ciudad; ni mucho menos cambiará el sistema judicial o policial. Nada concreto que disminuya la criminalidad en la ciudad será producto de una emergencia.

Entonces vuelvo a cuestionar, sin ánimos de ser reiterativa, ¿cómo la emergencia en seguridad puede modificar la realidad de los marplatenses y batanenses?

Quizás la solución a la falta de seguridad, a los delitos diurnos y nocturnos, a los hurtos en los barrios, la costa o el centro no esté en una emergencia de seguridad o en un Consejo Consultivo. Quizás la solución no esté en el Municipio, sino en la Provincia, o en Nación. Quizás la solución esté en el Poder Judicial, quizás el análisis deba ser más integral y debamos también evaluar el consumo problemático. Quizás si alguien se pone a investigar, se da cuenta que las motos de gran porte que son robadas y utilizadas para picadas o paseos por la costa, antes son publicadas en una cuenta de Instagram, cual trofeo, y más tardes prendidas fuego; por lo que el problema comienza a ser social y/o sociológico. Quizás la solución está en entender el aumento de pobreza y marginalidad que hay en la ciudad. Quizás no alcanza solamente con crear más laburo para los marplatenses.

Quizás, 4 mil firmas sean pocas, y se necesitan aún más para que la crecida de violencia e inseguridad se detenga, o al menos, no nos aceche día y noche a todos los habitantes del Partido de General Pueyrredon.

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