2024-10-25

Etiquetado frontal y salud: ¿Cuánto avanzó en tres años y qué sigue pendiente?

A tres años desde la sanción de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, se han alcanzado avances importantes, como la incorporación del etiquetado octogonal negro en productos alimenticios, que permite a los consumidores identificar rápidamente el exceso de nutrientes críticos. Sin embargo, persisten desafíos que limitan el impacto de esta normativa en la vida cotidiana de los argentinos.

Uno de los principales obstáculos es la falta de implementación completa de la ley en algunas provincias, lo cual restringe el alcance y la efectividad de sus beneficios para toda la población.

Además, aunque algunas empresas han modificado sus productos para evitar los sellos de advertencia, estos cambios no siempre se traducen en una mejora real de su valor nutricional. Esta situación resalta la necesidad de fortalecer los controles y asegurar una mayor transparencia dentro de la industria alimentaria.

En palabras del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires, es crucial “abordar la implementación de la ley desde una perspectiva integral, que contemple la soberanía alimentaria y el derecho a una alimentación de calidad”.

Según esta institución, la tarea de los nutricionistas debe ir más allá de señalar los productos con advertencias; deben también educar a la población sobre una alimentación consciente y equilibrada, promoviendo el consumo de alimentos frescos y no procesados.

La Ley 27.642, sancionada en 2021, ha sido fundamental en la promoción de la salud y la transparencia alimentaria. Mediante su sistema de etiquetado frontal, permite a los consumidores identificar de forma rápida y clara el exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas y calorías en alimentos envasados y bebidas sin alcohol, promoviendo así decisiones de consumo más informadas.

Esta herramienta se ha convertido en un aliado importante en la lucha contra las enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes y la hipertensión, cuya prevalencia en Argentina se ha incrementado en las últimas décadas, en paralelo con el consumo de productos ultraprocesados.

No obstante, el contexto social influye en las decisiones alimentarias. En situaciones de vulnerabilidad económica, las personas pueden tener opciones limitadas para acceder a alimentos saludables.

Por ello, es indispensable que las políticas públicas atiendan estas desigualdades, asegurando que todos los ciudadanos, sin importar su condición económica, puedan acceder a una nutrición adecuada.

Desde el Colegio de Nutricionistas bonaerense, destacan el rol clave de los profesionales del área: “Nuestra responsabilidad no se limita a guiar en la interpretación de los sellos de advertencia, sino a promover una educación alimentaria integral que fomente hábitos de consumo saludable”.

Si bien los avances son visibles, aún existen áreas pendientes, especialmente en entornos escolares. La ley ya ha comenzado a transformar estos espacios, pero falta la incorporación formal de nutricionistas en jardines de infantes y escuelas para apoyar la creación de hábitos alimentarios saludables desde temprana edad, una inversión clave para el desarrollo de una cultura alimentaria responsable y consciente.

En este tercer aniversario, el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires invita a “celebrar los avances y reflexionar sobre los desafíos restantes para asegurar que esta ley realmente impacte en toda la población”.

 

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