¿Dejar de fumar con vapeadores? La OMS advierte lo contrario
El consumo de cigarrillos electrónicos, conocidos como vapeadores, ha crecido de forma alarmante entre jóvenes y adultos en los últimos años. Si bien fueron presentados como una alternativa para abandonar el tabaquismo, la realidad es que no resuelven la adicción a la nicotina y, además, exponen al organismo a componentes nocivos y potencialmente cancerígenos.
Los cigarrillos electrónicos funcionan mediante el calentamiento de un líquido (e-liquid) que se convierte en aerosol, comúnmente confundido con vapor de agua. Sin embargo, este aerosol contiene partículas tóxicas, como:
- Nicotina: Genera adicción y perjudica el desarrollo cerebral en adolescentes.
- Propilenglicol y glicerina vegetal: Irritan las vías respiratorias.
- Sustancias cancerígenas como el formaldehído, que se forma si el e-liquid se sobrecalienta.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cigarrillos electrónicos no son eficaces para dejar de fumar y existen pruebas contundentes de que afectan los pulmones, el corazón y el sistema nervioso.
Los jóvenes, los más vulnerables
El vapeo se ha vuelto un recurso para fumar entre los más jóvenes y diversos materiales que circulan en redes sociales han impulsado la popularidad de los cigarrillos electrónicos entre adolescentes. Según la OMS, las marcas utilizan diseños atractivos y sabores (más de 16.000 disponibles), publicidad en redes sociales e influencers dirigidos a menores y formatos parecidos a juguetes.
Esta situación preocupa a los especialistas en salud pública, ya que el vapeo afecta el aprendizaje y el desarrollo cerebral en adolescentes y aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias como el asma.
A pesar de ser promocionados como menos dañinos que el cigarrillo convencional, estudios recientes demuestran que los vapeadores no solo mantienen la dependencia a la nicotina, sino que también exponen a los consumidores a efectos secundarios desconocidos a largo plazo.
La Sociedad Americana del Cáncer advierte que muchas etiquetas son engañosas: hay productos que afirman no contener nicotina, pero, tras ser analizados, se detecta la presencia de esta sustancia adictiva.
Por otra parte, se dio a conocer que el uso de cigarrillos electrónicos durante el embarazo puede afectar el desarrollo del feto, ya que las sustancias tóxicas atraviesan la placenta. Además, los fumadores pasivos, es decir, quienes se encuentran cerca de un usuario de vapeadores, también sufren las consecuencias de inhalar las partículas dañinas del aerosol.
Fuente: Agencia de Noticias Científicas de la UNQ.