L’Sucre: Una experiencia única en helados sin gluten
Un rincón encantador pintado en tonos lavanda y verde se ha convertido en un punto de encuentro para amantes del helado en el Puerto de Mar del Plata: L’Sucre. Este lugar no es solo una heladería, es una experiencia que combina sabor, inclusión y dedicación.
Fundada hace 12 años por María José y Sergio, una pareja cuya complicidad y pasión se refleja en cada detalle del negocio, L’Sucre no es una heladería tradicional. Es un espacio donde el helado es mucho más que un simple postre. Aquí, todo está pensado para que nadie quede fuera, especialmente aquellos con intolerancia al gluten.
El nombre de la heladería, L’Sucre, es un homenaje al azúcar en francés, reflejando su espíritu artesanal y cuidado en cada detalle. Además, el local cuenta con un rincón especial con crayones y hojas para colorear, pensado para que los más pequeños disfruten mientras sus familias se deleitan con los helados.
"Arrancamos como una heladería artesanal común, pero en el camino nos dimos cuenta de que muchas personas no podían consumir helados por temas de salud, como el gluten", explica Sergio.

Ese descubrimiento cambió todo. A partir de entonces, no solo se aseguraron de que todos sus helados fueran libres de gluten, sino que también desarrollaron sus propias obleas, cucuruchos y chocolates para garantizar que la experiencia fuera completamente segura.
Hoy en día, cuentan con una fábrica 100% libre de gluten certificada a nivel nacional y tres locales: dos en Mar del Plata y uno en el barrio de Palermo, en Buenos Aires.
Al entrar a L’Sucre, los pequeños detalles captan la atención: la decoración de cerámica, los crayones y hojas para colorear para los más pequeños, y la calidez del ambiente. Lo que verdaderamente sobresale es su dedicación a la calidad y su enfoque inclusivo.
"Es muy gratificante cuando viene una familia completa y alguien que no podía consumir helado dice: 'Hace años que no comía un cucurucho bañado en chocolate'. Ese momento paga todo el trabajo que hacemos", comenta María José con emoción.
Aunque el dulce de leche granizado sigue siendo el favorito de los argentinos, en L’Sucre otros sabores como la crema Patagonia (crema americana con frutos del bosque y chocolate negro en rama) han ganado protagonismo, al punto de superar en ventas al clásico.
“Tenemos más de 100 sabores desarrollados. Innovamos constantemente, pero también respetamos los tradicionales que la gente siempre busca”, dice Sergio.
El compromiso de L’Sucre va más allá del sabor. Su propuesta está diseñada para que todos puedan disfrutar de un helado sin preocupaciones, desde celíacos hasta personas con dietas específicas como la keto.
"Trabajamos con pasión porque creemos que todos merecen disfrutar de un helado, independientemente de sus restricciones alimentarias", concluye Sergio.
L’Sucre no solo es un lugar donde se venden helados; es un espacio inclusivo que demuestra cómo la dedicación y el amor por lo que se hace pueden marcar la diferencia en la vida de las personas. En la Ruta del Helado, una estación irreemplazable es L’Sucre.



