2025-04-04

Auto Estilo Brisas

Las camionetas que sí fueron y las que se fueron

El cambiante panorama socio-económico lleva a las automotrices a readaptarse. Menos restricciones para importar bajo la promesa de una reducción impositiva, junto a reglas un poco más claras y precios más controlados, aunque todavía muy altos. Nissan y Renault dejarán de fabricar Frontier y Alaskan.

El cambiante panorama socio-económico lleva a las automotrices a readaptarse. Menos restricciones para importar bajo la promesa de una reducción impositiva, junto a reglas un poco más claras y precios más controlados, aunque todavía muy altos. Nissan y Renault dejarán de fabricar Frontier y Alaskan. Pero la marca del Rombo comenzará a producir Niágara en Córdoba. Volkswagen tendrá una nueva Amarok nacional en sociedad con los chinos y plataforma multienergética. Fiat sumará otra pick-up con la Titano para suplir a la Peugeot Landtrek que prefirió fabricarse y posicionarse del otro lado del charco. Inversiones y desinversiones que buscarán sostener el empleo actual sin que se planifique aumentarlo.

La falta de previsibilidad es un ocupante frecuente en la economía y finanzas de la Argentina. La dinámica de los vaivenes según el curso político de los gobiernos es una carga permanente. Del mismo modo que la presión tributaria – que en el sector automotriz supera el 50% promedio de lo que cuesta un rodado -, la inflación, la caída de los ingresos, los costos de los servicios, las dificultades para importar autopartes, la inseguridad jurídica, las cargas patronales y las leyes laborales. Y aunque una pick-up mediana pueda cargar hasta una tonelada de peso, no implica que pueda soportar todas las variables, ni siquiera siendo un vehículo todo terreno.

Hace pocos días, luego de mi última columna, la automotriz Nissan salió a confirmar lo que ya era un rumor a todas luces. Este será el último año de producción de la Frontier en la provincia de Córdoba. El acuerdo inicial de aquel lanzamiento de producción en 2018 contemplaba que esta primera etapa con posibilidad de renovación vencería a fines del corriente año. La corporación japonesa, justificándose en una reestructuración y adecuación de sus negocios, dejará de operar como fabricante en la Argentina, retirándose de la Asociación ADEFA que las nuclea, para transformarse en subsidiaria.

De inmediato, su socia en esta alianza estratégica, Renault, dejará de producir la camioneta casi melliza, Alaskan, que nunca logró posicionarse en el mercado como un rival competitivo. El proyecto ya nació torcido porque originariamente se sostenía con una tercera pata que se bajó del negocio por razones llenas de hipótesis y sin certezas oficiales. Mercedes-Benz haría en la misma plataforma de Santa Isabel la pick-up Clase X, que producida en Europa comercializó en muy pocos mercados del mundo y con bajos niveles de ventas. La alemana tiene ciertos negocios puntuales con Renault, que fabrica algunos motores como el 1.3 que utiliza en la Duster y también en el Clase A. Sin Clase X, la plataforma de producción de las chatas, cada una con su estilo y equipamiento, pero construidas sobre la misma matriz, ya no sería lo mismo.

Nissan continuará con la comercialización de la Frontier, pero importada desde México, como lo fue hasta que el modelo tuviera el sello de Industria Argentina. En tierra azteca, uno de cada cuatro vehículos que se comercializan es de Nissan en sus distintos modelos, como consecuencia de un posicionamiento que los llevó a instalar tres plantas productivas, dos de ellas en Aguas Calientes. Desde México, ahora con un futuro incierto por los nuevos aranceles que desde hoy impone el presidente Donald Trump a las importaciones, los japoneses han logrado una buena participación en el mercado estadounidense. México tiene dos tercios de la superficie argentina y casi el triple de habitantes.

La Frontier con motorizaciones mono y biturbo diesel 2.3 y potencias que no llegan a los 200 caballos logró exportarse desde Córdoba a Brasil, Chile y Colombia. En el marco de los requerimientos del Mercosur, las posibilidades de importar con beneficios arancelarios va directamente atada a la equiparación de los mismos niveles de ventas al exterior. Nissan desde 2026 ya no podrá manejar esa ecuación por equivalencia para traer sus productos desde afuera con arancel cero en el Mercado del Cono Sur ampliado. Bajo ese beneficio, por tratarse de uno de los mayores exportadores, otra japonesa, Toyota, envía desde Zárate un gran volumen de Hilux y en mucha menor medida de SW 4 del otro lado de la frontera y lo compensa con una gran cantidad de Corolla, Corolla Cross y Yaris desde Brasil.

La situación de Renault es diferente, porque en la Planta de Santa Isabel, que está celebrando su septuagésimo aniversario, construye Kangoo, Logan, Sandero y Sandero Stepway. Y ya anunció que desde 2026 tendrá un nuevo producto que también será una camioneta. No tendrá la Alaskan, pero se vendrá un proyecto que en principio ha sido bautizado como Niágara y hay quienes tienen la esperanza de que aquí el nombre definitivo sea Iguazú. Esta pick-up, de la que aún no se conocen muchos detalles, estará por encima del segmento de las compactas como su hermana Oroch y la Fiat Toro para jugarle con toda su artillería a la Rampage y la Ford Maverick. Se sabe que tendrá espíritu aventurero, moderno, disruptivo y minimalista. Para su producción, la inversión en la línea de montaje en Córdoba será de 350 millones de dólares. Aquella producción de Frontier y Alaskan que llega a sus últimas funciones demandó más de 680 millones de dólares.

Cualquier línea de montaje y ensamble con alta robotización de una automotriz en la Argentina demanda sumas que van de los 300 a los 700 millones de dólares. El caso que entra en el epílogo entre japoneses y franceses genera hoy 900 empleos. Dos tercios serán absorbidos por Renault, pero el resto de los trabajadores tiene futuro incierto y preocupante.

La rivalidad en el segmento de las camionetas medianas, de gran crecimiento en la preferencia de los argentinos, no parece tener espacio para tantos jugadores que quieran llevarse una buena porción de la torta. El liderazgo es de Hilux en sus distintas versiones, incluida su Gazoo Racing, una división para particulares inspirada en el automovilismo de competición. El mayor portafolio de alternativas lo ofrece la raza fuerte de Ford, con pick-ups medianas y full-size de diseños robustos, equipamientos de máximo confort y seguridad y motorizaciones turbo de gran torque. 

En la discusión hace bastante tiempo se metió su vecina en General Pacheco,  Volkswagen con la Amarok, que hace poco tuvo un restyling especialmente en su máscara frontal y que ha conseguido un gran posicionamiento en la opción V6. Hace pocas horas, la automotriz alemana confirmó una nueva plataforma para la renovada Amarok Sudamericana. Serán 580 millones de dólares en sociedad con el Grupo SAIC de China. Por tratarse de un producto multienergético, buscará obtener los beneficios del Régimen de Incentivo RIGI que lanzó el gobierno de Milei, ya que además supera holgadamente el monto base. El denominado Proyecto Patagonia contempla desarrollar la nueva Amarok desde 2027 y aspira a llegar a las 80 mil unidades anuales. Para la adaptación, deja de fabricar el exitoso Taos que pasará a importarse desde México, bajará a un solo turno, suspenderá trabajadores de manera rotativa y retomará la normalidad dentro de dos años.

Más atrás en volumen, la única de las medianas que no es de fabricación nacional, juega la S 10 de Chevrolet, muy mejorada para dar pelea, importada de Brasil. En pocos días se presentará también la nueva Mitsubishi L 200. Y en el universo de las desafiantes de gran porte, siempre juega fuerte la Ram que llega con la 2500 desde México y motor turbodiésel y desde Estados Unidos con la nueva 1500 y motorización de 6 cilindros.

El mercado más urbano de camionetas más chicas cuenta con opciones renovadas de Chevrolet Montana, Fiat Strada y Volkswagen Saveiro, todas procedentes de las plantas instaladas en el gigante sudamericano.

Las necesidades de las corporaciones de readecuarse a la dinámica de los mercados no los llevan a tomar decisiones impulsivas. Sin embargo, los llevan a pegar volantazos y a veces dar marcha atrás con lanzamientos que no llegan a frustrarse, pero se reinventan al punto de conservar muy poco del ADN primitivo. Es el caso de Landtrek, el proyecto que Peugeot reconvirtió al darse cuenta que no tendría cabida en la Argentina y que sin embargo ensambla y vende en Uruguay con tracciones 4x2 y 4x4. Vendrá de la mano de Fiat, la marca prima del Grupo Stellantis y sería este año. Por eso, nuestro mercado sumará al segmento de las pick-ups medianas la Fiat Titano que saldrá desde tierra cordobesa, la Planta de Ferreyra donde sumó otra inversión de 385 millones de dólares.

Millonarias inversiones para un mercado argentino que si bien está en franca recuperación, aún está lejos de los números ideales. Rediseños de modelos cada tres años aproximadamente para reinsertarse como competitivos. Vehículos renovados por completo cada seis años y otros absolutamente nuevos. Todos conviven en la Argentina con precios más caros que en otros países y muy onerosos para la mayoría de los ingresos económicos que aquí tenemos. Todo eso con lo que estamos habituados a cargar como mochila en nuestras espaldas. Lo mismo con lo que cargan las camionetas que llegaron a destino para quedarse. Otras prefirieron cambiar el rumbo, quizás porque no podían soportar semejante carga.

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg

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