Crece la problemática por el uso de escapes ruidosos en Mar del Plata: su impacto en niños con TEA
En una entrevista concedida a Radio Brisas, Marcelo Cappelli, secretario de Organización de SMATA Mar del Plata, se refirió a los efectos negativos de los escapes de moto no homologados, poniendo el foco en su impacto sobre personas con hipersensibilidad auditiva, especialmente niños con TEA (Trastorno del Espectro Autista).
El dirigente sindical respaldó la ordenanza aprobada en 2024 por el Concejo Deliberante, que prohíbe la circulación de motos con caños de escape modificados o que generen ruidos por aceleración. La normativa, impulsada por el concejal Miguel Guglielmotti (Unión por la Patria), fue aprobada por unanimidad y busca reducir la contaminación sonora en la vía pública, exigiendo escapes homologados, aunque no sean necesariamente originales.
"Los padres con niños con TEA sufren. El padecimiento es bestial. Los nenes son ultrasensibles a estas contraexplosiones que producen las motos. Esa criatura sufre", expresó Cappelli. Según explicó, hay niños que pasan años en terapias para poder integrarse socialmente, y un estímulo auditivo como el de un escape ilegal puede desencadenar reacciones de pánico.
"Hay criaturas que están siete años de terapia para poder ir a un cumpleaños. Caminan por la calle, pasa una moto con escape modificado y salen disparados", sostuvo. Además del daño a la salud y el bienestar, Cappelli también denunció el negocio detrás de este tipo de accesorios. "Es un accesorio muy caro que deja una gran ganancia a los repuesteros. Hay un negocio interesante detrás de esto".
Concientización, antes que sanción
El referente del gremio aclaró que la intención no es perseguir ni criminalizar a los motociclistas, sino promover la concientización.
"Nosotros siempre apuntamos a la concientización. No es nuestra prioridad quitarle la moto a nadie. Sabemos que es una herramienta de trabajo que puede estar dándole de comer a una familia", manifestó.
Por último, remarcó que los ruidos extremos afectan también a mascotas, adultos mayores, personas con sensibilidad auditiva y al conjunto de la sociedad. "El daño que producen estos pibes en mascotas, animales y sobre todo en niños con TEA es muy grande. No se trata solo de una cuestión de tránsito, sino de empatía y responsabilidad".