Paros gremiales y presión a la CGT por Cristina Kirchner
En respuesta a la condena judicial que recayó sobre Cristina Fernández de Kirchner, varios gremios estatales iniciaron medidas de fuerza que incluyen paros parciales y movilizaciones a Tribunales. A pesar del creciente respaldo sindical, la CGT (Confederación General del Trabajo) no definió aún una acción unificada, lo que generó reclamos internos y fuertes pronunciamientos de diversos sectores.
Entre las primeras organizaciones en reaccionar estuvo la Seccional Capital de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), liderada por Daniel Catalano, que dispuso un paro de 24 horas desde las 14 del miércoles. La medida fue anunciada como una manifestación contra lo que consideraron una "proscripción política" hacia la expresidenta.
Por su parte, el Sindicato de Empleados de la Caja de Subsidios Familiares para el Personal de la Industria (SECASFPI), que agrupa a trabajadores de ANSES, también decretó un paro total de actividades a partir de las 9.00, sumando otro frente gremial a la protesta.
“No hay lugar para la tibieza cuando lo que está en peligro es la democracia”, expresó la Comisión Directiva Nacional del SECASFPI a través de un comunicado, exigiendo a la CGT una convocatoria inmediata al paro general.
La CGT se mantiene en reserva
Pese a la escalada de movilizaciones y paros de base, la CGT aún no emitió una decisión formal respecto a una medida de alcance nacional. Esta inacción genera malestar entre gremios que ven en la condena a Fernández de Kirchner un ataque a la institucionalidad y reclaman mayor firmeza.
Este nuevo frente gremial surge en un clima de alta tensión política, con sectores del sindicalismo alineados con el kirchnerismo dispuestos a avanzar en acciones más contundentes. La situación genera un dilema para la cúpula de la CGT, que busca mantener el equilibrio entre distintas corrientes internas.
Además de los paros, movilizaciones hacia sedes judiciales y actos públicos están en agenda para los próximos días, en una estrategia de presión escalonada que podría replicar experiencias de paros generales pasados, si es que la CGT decide sumarse.