El bullying, una batalla permanente: el rol de los padres y qué pasa cuando un docente es el agresor
El acoso escolar o bullying es un tema que, tras un gran esfuerzo de concientización, es bien conocido por las familias y los padres de alumnos de escuelas. El término ha quedado bien definido y reconocido, a tal punto de que ha caído en cierta banalización. Es que las prácticas de bullying cambian continuamente; las redes sociales, la forma de relacionarse de los adolescentes, las nuevas tendencias, todo eso se conjuga y se precipita en los hogares en forma de advertencia. Es una batalla permanente que no debemos desatender.
En el medio, aparece también el rol de los docentes, de las autoridades de los colegios, que -de acuerdo con la propia Ley de Educación- son los responsables de dar el ejemplo en las aulas. En la era de las redes sociales y de los consumos globales, el vínculo de los alumnos con las autoridades parece haber perdido esa verticalidad tradicional -a veces, demasiado severa-, para instalarse en una relación horizontal que, más allá de algunos beneficios, también acapara una serie de problemas.
Sobre estos temas dialogó en Radio Brisas, en una profunda charla con Valeria Figueroa, Federico Cermelo. Es abogado, asesor de la Fundación Metropolitana ex Director del Observatorio de Familias y Juventudes de la Cámara de Diputados de la Nación, e integrante de la ONG "Equipo Anti Bullying Argentina".
"Tenemos que decir que el bullying es un fenomeno de antaño, tradicional, existe desde siempre, y es este acoso, una violencia que a veces a traves de cargadas de mal gusto, o insultos, o una agresión fisica, se mantiene en el tiempo".
En general, se habla de bullying para referirse a esta dinámica que involucra a menores de edad en ambos extremos; quienes la ejercen y quienes la reciben, además de un tercer sector integrado por otros compañeros que "legitiman" a los violentos.
Cuando se da en estos términos -entre menores de edad- Cermelo aseguró que no se trata de un delito, sino que es "más bien es una violencia que debiera ser interrupida por los adultos para salvar tanto a quien las sufre —porque a la víctima le genera graves problemas de salud mental— como quien la ejerce —porque estamos transformando a ese adolescente en un ciudadano violento—", explicó.
Qué pasa cuando el agresor es un adulto
Pero existe otro tipo de escenario que resulta mucho más grave y difícil de identificar, porque involucra muchas veces el silencio de los que lo padecen. "Cuando la situación viene de un adulto, sea un directivo o un docente, acá adquiere una connotación mucho más grave", afirmó Cermelo.
En este caso, el bullying ya se convierte en un abuso de autoridad, un hecho judicializable.
"La Ley de Educación, entre otros objetivos, brega por la sana convivencia escolar. y son responsables todos los actores, comenzando por quienes tienen que dar el ejemplo, que son sus autoridades, los directivos, los docentes", apuntó el especialista.
En este sentido, un docente que hace chistes sobre el cuerpo de uno de sus alumnos; un docente que se burla o pone apodos a quienes tienen malas notas; y fomenta que sus alumnos u otros cometan bullying, está en una grave falta. "Debe ser sancionado, no puede estar a cargo de un aula", sintetizó Cermelo, sin dudar.
La indiferencia de los colegios también es sancionable
Es pertinente saber que la escuela nunca está en posición de dejar el tema encajonado, o adoptar la infame posición de aguardar por una sana resolución entre los niños o el adulto implicado.
Incluso puede ser sujeto de sanciones el hecho de que una escuela prohíba al Centro de Estudiantes el abordaje de estos temas. "Es una potestad que no tiene la escuela para hacer", remarcó el entrevistado.
Muchas veces un refugio para las voces anónimas y las víctimas, el Centro de Estudiantes tiene la potestad de hacer charlas y actividades sobre cualquier tema que hace a la vida escolar y a la trayectoria educativa de lo que sucede en la escuela, ratificó Federico Cermelo en Radio Brisas. Cualquier tipo de censura al Centro está terminantemente prohibida.
Qué hacer si mi hijo me manifiesta que ha sufrido bullying
"Lo primero que hay que hacer es ir a la escuela y hablar con la maxima autoridad".
"Hay que dejar constancia de eso a través de un acta, que es un seguro primero para poder comprobar lo que está sufriendo el chico: en qué se basa el ataque. darle la posibilidad a la escuela de que actúe, que le de algún tipo de resolución".
"Si se repite, volver a la escuela nuevamente y pedir una nueva acta".
"Una vez que se tiene dos o más actas —y no hubo una respuesta efectiva por parte del colegio—, uno puede ir al Consejo Escolar (Av. Colón 6040) y pedir la intervención de algún inspector".
"La última instancia siempre es la judicial; esto ya sería para casos graves, donde estamos viendo un ataque a la integridad física o emocional importante, que también ocurren".