Martín Rodríguez: “La Iglesia que dejó Francisco hoy es la CGT de los pobres”
El ensayista y analista político Martín Rodríguez realizó una evaluación en Radio Brisas sobre la coyuntura electoral en Argentina, el peronismo y la situación del Gobierno nacional, al tiempo que reflexionó sobre el rol de la Iglesia bajo la conducción de Francisco.
Según Rodríguez, en la provincia de Buenos Aires “la deserción electoral será alta”. En tal sentido, explicó que “la gente sabe que se vota, pero no qué se vota”, en un contexto donde el peronismo no logra consolidar una campaña con propuestas claras hacia la sociedad y se mantiene en una permanente discusión interna.
Economía y corrupción: dos ejes de la crisis
En diálogo con Alfredo Ves Losada y Adrián Barbarulo, el reconocido escritor consideró que hasta hace unas semanas el Gobierno podía mostrar cierta estabilidad económica con una baja de la inflación. Sin embargo, advirtió que esa situación se da “a riesgo de una gran desaceleración del consumo”.
En este escenario, las filtraciones de corrupción golpean directamente la credibilidad del oficialismo. “Las revelaciones recientes acortan la paciencia social. Te llevaste la economía para arreglarla, ahora devolvela, es lo que piensan muchos”, sostuvo Rodríguez.
Hizo una comparación con otros momentos históricos: “El Gobierno de Carlos Menem tuvo un fuerte componente de corrupción, pero resolvió la hiperinflación. Lo mismo ocurrió con el kirchnerismo. Eso puede ser aceptado por un tiempo, pero cuando se combina con crisis económica, la indiferencia ciudadana crece y se convierte en un agujero negro para la democracia”.
"Eso pega en la credibilidad", subrayó.
La Iglesia en tiempos de Francisco
Rodríguez también se refirió al papel de la Iglesia católica en la Argentina y el mundo, destacando el legado del Papa. “La Iglesia que dejó Francisco es la CGT de los pobres”, afirmó, aludiendo a la estructura que fomenta la organización de las personas en situación de necesidad.
El analista subrayó los vínculos entre la Iglesia y los movimientos sociales, un aspecto que permitió al Papa proyectar su influencia en el plano internacional.
“En un mundo que se corre, hoy la Iglesia ocupa el lugar que antes representaba la izquierda”, concluyó.