Cómo nació Helados Benvennuti, la heladería artesanal que marca tendencia en la zona norte
En Constitución 4444, la vidriera de Helados Benvennuti brilla con la energía de un local que se volvió clásico en la zona norte de Mar del Plata. El salón es moderno, atendido por sus dueños, Julio y Priscila, y un equipo de cuatro empleados que sostienen la dinámica de abrir todos los días de 14.00 a 01.00 de la madrugada, con promociones que mantienen durante todo el año.
Julio sonríe mientras camina hasta la vitrina repleta de sabores. “La esencia del helado artesanal es que se elabore en el mismo lugar donde se vende. Ayer hicimos dulce de leche, hoy ya está en el mostrador. Eso es frescura real”, explica, orgulloso de la pequeña planta de producción instalada a metros de la caja, algo que los distingue en una ciudad con tradición heladera.
Como en todas las heladerías argentinas, el dulce de leche es rey. “Uno puede innovar todo lo que quiera, pero no hay nada que desplace al dulce de leche”, dice Julio. En su caso, lo llevan más allá con el dulce de leche con alfajor o la chocotorta, dos de los favoritos de las generaciones más jóvenes.
Pero también hay creaciones propias que ganaron fama de boca en boca, como el Sambayón Benvennuti, “una base bien pesada, con mucha crema, sembrada con cerezas y pedacitos de chocolate”, o el exótico Banana Cocoa Coffee, inspirado en un trago que probaron en vacaciones: banana, licor de café y licor de chocolate en versión helado.
El helado como cocina en miniatura
El catálogo de Benvennuti se nutre de ideas que parecen salidas de una sobremesa familiar. Hay mousse de limón con frambuesa, un intenso chocolate amargo con almendras, peras al vino cocinadas lentamente en reducción artesanal y hasta guiños a tendencias globales como el pistacho o el “chocolate Dubái”, que se volvió un éxito en paletas.
“Lo nuestro es artesanal de verdad: cortamos las frutas, cocinamos las peras, pensamos cada receta como si fuera un plato de restaurante. Y lo más importante: siempre fresco, hecho con cariño y a la vista del cliente”, cuenta Priscila, que maneja la trastienda con la misma pasión que su compañero.
Julio tiene 38 años y lleva 15 dedicados de lleno al oficio. “Empecé de adolescente en la heladería familiar, después me independicé y hace 15 años abrí este local. Pasamos momentos difíciles, pero hoy somos un clásico de zona norte”, recuerda.
La fidelidad del barrio lo emociona: “Ves a clientes que venían cuando salían del jardín, ahora vuelven con su pareja. Es como ver crecer a la gente junto con la heladería. Eso no tiene precio”.
El entorno también acompañó: donde antes reinaba el histórico boliche Chocolate, hoy florecen bares, cafeterías y propuestas gastronómicas que consolidaron a Constitución como polo de encuentro.
Un helado con sello propio
Benvennuti no solo vende helado: lo convierte en experiencia cotidiana. Cada visita puede sorprender con un sabor nuevo, pero siempre con la garantía de que lo que se prueba fue elaborado horas antes.
“Quien todavía no nos conoce, que venga: va a encontrar un helado hecho con amor, fresco y distinto. Eso es lo que nos define”, asegura Julio.
Y mientras la heladería se llena de clientes una tarde cualquiera, queda claro que en Mar del Plata la tradición heladera sigue viva.