Por Marcelo Gobello
Día del Lunfardo en homenaje a José Gobello
El Día del Lunfardo se celebra en Argentina el 5 de septiembre para conmemorar la publicación del libro “Lunfardía” de José Gobello en 1953, un trabajo que impulsó el estudio lingüístico de este particular vocabulario porteño. Existen aproximadamente seis mil términos, pero se trata de un número dinámico donde algunos surgen y otros caen en desuso, aunque existen los que han pasado la prueba del tiempo y siguen siendo utilizados en el habla cotidiana de los argentinos, como por ejemplo: "pibe", "macana", "chamuyo","laburo", "mina", "banquina", "guita", "trucho", "chabón" o "gil".
José Gobello (1919-2013), periodista, escritor, filólogo y gran estudioso del lunfardo y la historia del Tango, fue uno de los grandes responsables de darle al lunfardo un lugar de estudio serio, más allá de su carácter popular. Como fundador y primer presidente de la Academia Porteña del Lunfardo en 1962 (también fue Académico Consulto de la Academia Nacional del Tango y correspondiente de la Academia Nacional de Letras del Uruguay) siempre sostuvo que el lunfardo no era un idioma ni un dialecto aparte, sino un repertorio de palabras y giros que se incorporaron al habla popular de Buenos Aires y su área de influencia, especialmente desde fines del siglo XIX. Para Gobello, el lunfardo tenía varias características:era un vocabulario popular y urbano, surgido de la mezcla de lenguas que trajeron los inmigrantes, sobre todo italianos, españoles, franceses, pero también de aportes africanos y del argot carcelario. No constituía una lengua independiente, ya que su base gramatical seguía siendo el castellano rioplatense. Se difundió gracias al tango, que lo incorporó en sus letras y lo llevó a convertirse en patrimonio cultural de Buenos Aires primero y Argentina después. Tampoco era sinónimo de jerga delictiva, aunque en sus orígenes muchas palabras se registraron en ámbitos marginales, según José Gobello reducirlo a “lenguaje de ladrones” era un prejuicio. Era un espejo de la identidad porteña, un fenómeno cultural que reflejaba la creatividad, el humor y el ingenio popular. En palabras de Gobello, el lunfardo era “un tesoro léxico que enriqueció el español rioplatense y que debe entenderse como parte del alma de Buenos Aires”, y también supo definirlo como “una travesura léxica, algo así como un guiño travieso que el habla le hace al idioma”. Esta idea poética refuerza su visión de que el lunfardo es un juego con el lenguaje, una expresión creativo-popular que enriquece y matiza el castellano rioplatense. Por esa razón lo estudió, recopiló y defendió toda su vida como parte de un patrimonio cultural que debía preservarse y difundirse.
Piazzolla y el “Lunfardo”
En 1964 Astor Piazzolla graba su primer trabajo para Phillips, su nuevo sello “20 años de vanguardia con sus conjuntos donde hizo una retrospectiva de su carrera hasta el momento, reorganizando la Orquesta Típica, la Orquesta de Cuerdas y el Octeto Buenos Aires, convocando donde fuera posible a los mismos músicos de entonces y utilizando los mismos arreglos". El álbum se completó con versiones del Quinteto integrado por (además de Astor en bandoneón) entonces por Kicho Diaz en contrabajo, Oscar López Ruiz en guitarra eléctrica, Osvaldo Manzi en piano y Antonio Agri en violín, donde sobresale un tema nuevo titulado “Lunfardo” que supuestamente Astor le dedicara a Gobello. Aunque Piazzolla nunca dejó un testimonio explícito que confirmara la dedicatoria, es muy probable que su amistad y admiración por Gobello (quien fuera el primer periodista que defendiera al genial marplatense desde principios de la década del cincuenta, como quedó registrado en la correspondencia que intercambiaran durante la estadía parisina de Piazzolla en 1955) y la valoración compartida por la riqueza expresiva del lunfardo hayan influido en la elección del título. Más allá de lo personal, el nombre también funciona como una declaración estética: así como Gobello elevaba la jerga popular al rango de patrimonio cultural, Piazzolla hacía lo propio con la música del arrabal, transformándola en una propuesta universal.
De este modo“Lunfardo” no solo es una pieza innovadora del Quinteto sino también un guiño a la identidad porteña y a la amistad con un intelectual que, desde otra trinchera, compartía la misma tarea: rescatar la esencia popular para proyectarla hacia el futuro.
Marcelo Gobello es Académico correspondiente de la Academia Nacional del Tango, la Academia Porteña del Lunfardo y sobrino-nieto de Don José Gobello