Evolución de la clase media argentina: cuatro décadas de retroceso
Desde 1985 hasta 2025, la clase media argentina pasó de ser el motor del consumo y la movilidad social a convertirse en un grupo cada vez más vulnerable. Según un informe de Focus Market, el retroceso de este sector refleja las crisis recurrentes, la inflación crónica y la falta de un modelo económico estable.
Definida por sus niveles de ingreso —entre el 50% y 150% del ingreso medio per cápita— y por su acceso a bienes y servicios básicos, la clase media argentina solía representar el ideal del progreso social.
Tener vivienda propia, educación, cobertura de salud y capacidad para ahorrar eran rasgos distintivos que hoy parecen más lejanos.
Años 80: la clase media resiste la hiperinflación
Durante los años 80, la clase media aún mantenía su peso social, aunque la inflación descontrolada comenzó a erosionar los ingresos.
El fin de la dictadura trajo expectativas de mejora, pero los vaivenes del tipo de cambio y la pérdida del salario real marcaron el inicio de un deterioro prolongado.
Años 90: estabilidad con exclusión
La convertibilidad de los 90 estabilizó los precios y generó un respiro temporal. Sin embargo, la apertura económica y el aumento del desempleo redujeron las oportunidades laborales formales.
Muchos hogares conservaron un consumo visible, pero a costa de un endeudamiento creciente.
Años 2000: recuperación tras la crisis
Tras el colapso de 2001, la recuperación económica y la expansión del empleo formal permitieron una recomposición parcial de la clase media. Sin embargo, la bonanza dependió del ciclo de los commodities y del gasto público.
Con el paso del tiempo, los desequilibrios fiscales volvieron a presionar sobre la inflación.
Años 2010: el estancamiento
Durante la década de 2010, la economía ingresó en un proceso de estancamiento estructural. Los salarios comenzaron a perder frente a la inflación, el crédito hipotecario se volvió inaccesible y los precios dolarizados —especialmente de la vivienda— expulsaron a miles de familias del mercado de propiedad.
Años 2020: fragilidad y pérdida de expectativas
Entre la pandemia, la inflación y la crisis cambiaria, la clase media perdió capacidad de ahorro y consumo. El informe destaca que “la fragilidad de la clase media ya no es coyuntural, sino estructural”.
Hoy, muchos hogares con educación y empleo formal no logran sostener el nivel de vida de generaciones anteriores.
Factores estructurales del retroceso
De acuerdo con Focus Market, las causas del deterioro son múltiples:
- Inflación persistente que destruye el poder adquisitivo.
- Devaluaciones sucesivas y pérdida de confianza en la moneda local.
- Alta informalidad laboral y bajo crecimiento del empleo calificado.
- Dolarización de bienes durables, que excluye a la mayoría del acceso a vivienda o automóviles.
- Falta de políticas de largo plazo que prioricen la estabilidad y la productividad.
“La clase media fue históricamente el sostén del consumo, la educación y la cohesión social. Hoy enfrenta una crisis de expectativas que impacta en la confianza y la participación ciudadana”, advierte Damián Di Pace, director de la consultora.
Cómo recuperar el motor social
El desafío no es únicamente económico. Requiere una estrategia integral de crecimiento y confianza. Según Di Pace, los pilares deben ser:
- Estabilidad macroeconómica y baja inflación.
- Políticas activas de empleo formal y capacitación.
- Educación de calidad como eje de movilidad social.
- Incentivos al ahorro y al crédito hipotecario.
“Sin previsibilidad ni horizonte de progreso, la clase media se retrae. Recuperar la expectativa de mejora es tan importante como recuperar el poder de compra”, concluye el informe.