Graciela Camaño: “Hace falta una reforma laboral, pero no para quitar derechos”
La ex diputada y ex ministra de Trabajo de la Nación, Graciela Camaño, analizó en diálogo con Radio Brisas el debate que volvió a instalarse en torno a la reforma laboral, impulsado por el Gobierno tras su triunfo en las elecciones legislativas.
Con una mirada crítica hacia la dirigencia peronista, sostuvo que ese espacio “se hizo el sordo” ante un tema que —según consideró— hoy se vuelve inevitable, aunque advirtió que los cambios deben mantener el espíritu protector de la ley laboral argentina.
“La gente, a pesar de la reforma laboral que propone el liberalismo, lo votó. Habría que examinar qué se hizo mal para que esto ocurra”, señaló Camaño, quien interpretó que “evidentemente, hay un motivo para que el ciudadano común crea que es necesario reformar la legislación”.
La ex legisladora planteó que la disconformidad con el actual esquema laboral se refleja en las cifras: de los 14,5 millones de personas que conforman la Población Económicamente Activa, 8 millones no están registradas, según datos del INDEC.
“El sector público también tiene trabajo informal —agregó—. Las personas no están conformes con la situación laboral que existe”.
Desafíos ante la economía de plataformas
Camaño explicó que el contexto actual impone nuevos desafíos. “Estamos en la era de la automatización y la Inteligencia Artificial. Hay un desplazamiento del trabajo manual. Entramos en la economía de plataformas: trabajo por encargo, sin relación laboral estable, con flexibilización extrema y pago por tareas. No hay formalidad, hay digitalización y falta de protección social”, describió.
Ante ese escenario, defendió el principio de que las normas deben seguir siendo un instrumento de protección del trabajador. “El dueño del capital es más fuerte que el trabajador. Por eso, quienes protegen los derechos laborales son nuestra Constitución y el artículo 14 bis”, subrayó.
La polémica por los juicios laborales
La ex ministra también cuestionó algunos discursos que circulan sobre los juicios laborales. “Hay que decirle a la sociedad que los juicios laborales son de jurisdicción local. No sé de dónde sacan esas cifras millonarias que se mencionan. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, tardan 677 días en empezar a darle una respuesta al trabajador”, aclaró.