2025-12-02

Periodistas en la Antártida viven una experiencia inesperada

Dos periodistas argentinos permanecen en la Antártida por un retraso climático en vuelos. Aseguran que están en perfecto estado y viven una experiencia única.

Lo que iba a ser una visita breve de apenas 36 horas a la Base Marambio, en la Antártida, terminó convirtiéndose en una permanencia de más de 17 días para los periodistas Daniel Bertagno y Ricardo Rivas, debido a las condiciones climáticas que impidieron el regreso aéreo.

Ambos protagonizaron una entrevista en Radio Brisas, donde aclararon que, si bien se habló de “periodistas varados en la Antártida”, la situación no reviste gravedad ni riesgo.

“No estamos atrapados ni en una tragedia. Estamos igual que en cualquier aeropuerto del mundo cuando un vuelo se demora… solo que acá la demora es de varios días”, explicó Bertanio.

El principal motivo del retraso es la llamada ventana meteorológica, un breve período de tiempo en el que las condiciones permiten que los aviones puedan aterrizar y despegar en la Antártida.

Los vuelos hacia y desde la Base Marambio dependen casi exclusivamente del clima y la logística militar, por lo que cualquier cambio en el viento, la visibilidad o la temperatura puede modificar por completo la operación.

Una clase universitaria desde el fin del mundo

Bertagno, director de la carrera de Periodismo Deportivo del Instituto Universitario River Plate, y Rivas, asesor pedagógico, viajaron para dictar una clase en vivo desde la Antártida y presentar un libro.

El proyecto tomó mayor relevancia porque en distintas bases hay alumnos y alumnas cursando a distancia, entre ellas una estudiante en la Base Esperanza, operadora de la radio nacional antártica, otra estudiante en la Base Carlini, también integrante de las Fuerzas Armadas y un alumno uruguayo en la Base Artigas.

La conectividad satelital permite que, incluso desde uno de los puntos más aislados del planeta, se desarrollen clases universitarias en tiempo real.

Cómo es la vida cotidiana en la Base Marambio

Durante su permanencia, los periodistas se integraron de manera voluntaria a la rutina diaria de la base, que comprende una jornada que comienza a las 7 de la mañana. Todos colaboran con tareas domésticas como lavar platos, hacer camas, ordenar espacios. Los cronistas dieron cuenta que el consumo de agua del lugar se toma del deshielo y es filtrada para ser potable.

Además, destacaron que el aire antártico es prácticamente puro, sin contaminación, y que el paisaje es de una magnitud difícil de describir.

Turismo, ciencia y aislamiento

Aunque la Antártida recibe cerca de 100.000 turistas por año, estos solo pueden recorrerla a bordo de cruceros, sin tocar suelo en la mayoría de los casos. El turismo está estrictamente regulado por tratados internacionales de protección ambiental.

En contraste, quienes viven en las bases pasan allí meses o incluso años, enfrentando condiciones extremas, especialmente durante el invierno antártico, cuando casi no hay luz solar.

El regreso, sujeto al clima

Mientras realizaban la entrevista, los periodistas recibieron un mensaje del Estado Mayor Conjunto informando que un avión Hércules se encontraba listo para partir apenas se habilite la ventana de vuelo.

Todo indica que el regreso se concretará en los próximos días, una vez que las condiciones meteorológicas lo permitan.

Lejos del dramatismo, Bertagno y Rivas coincidieron en que esta vivencia se transformó en una experiencia educativa, humana y profesional única.

“No hay mal que por bien no venga. Lo que iba a ser una visita corta se convirtió en un aprendizaje inolvidable sobre cómo se vive en la Antártida”, señalaron.

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