viernes 24 de abril de 2026
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Auto Estilo Brisas

Un bajo costo con aceptable y satisfactorio rendimiento

Citroën toma impulso, luego de años de postergación. La histórica empresa trajo el C4 Híbrido y anuncia el C5 Aircross. Desactivó la producción nacional de Berlingo y Peugeot Partner, que reemplazará con un furgón brasileño similar a la Fiat Fiorino. Mientras todas las marcas de Stellantis se reconvierten en la Argentina, probamos y mostramos el Basalt, un auto disruptivo, difícil de colocar en un segmento determinado, que trae lo justo y necesario.
viernes 24 de abril de 2026

Hace más de un siglo, un ingeniero francés le daba su apellido a una marca que haría historia en la industria automotriz. Falleció en París el 3 de julio de 1935, apenas una semana después que Carlos Gardel, de quien todavía discutimos si su lugar de nacimiento fue Toulouse, en Francia. Previamente, André-Gustave Citroën había innovado con el encendido eléctrico y la tracción delantera para los automóviles. Cuando apenas había llegado a los 40 años de edad, creaba su propia fábrica y se convertía en un pionero en llevar a Europa la producción en línea, que había ideado e instalado Henry Ford en Norteamérica. También se dio el gusto de patentar el emblema del “Doble Chevrón”, que representa los dientes de un engranaje helicoidal doble, con forma de espiga, para interpretar la tecnología y creatividad, en convivencia con un empuje y tracción que vaya siempre hacia adelante.

Con su diéresis en la letra “e”, Citroën debería pronunciarse con acento en esa vocal - como lo marca la fonética francesa -, y no en la “o”, como lo hacemos en español por estas latitudes. Muchas generaciones recordarán los gloriosos e innovadores tiempos de las “ranitas”, como apodábamos a los modelos 2 CV y su sucesor 3 CV, ambos con apenas 2 cilindros y 32 caballos de potencia. Aquellos fueron autos económicos y populares, que en Francia comenzaron a producirse poco después del final de la Segunda Guerra Mundial. Y en nuestro país, alcanzamos las 170 mil unidades de las citronetas autóctonas a partir de 1970. Con su techo vinílico descapotable, dieron origen sin imaginarlo, a la Scaloneta que nos llevara a conquistar la tercera estrella futbolística en el Mundial de Qatar. Una terminología bien criolla que dejó su huella.

Hoy, la realidad de Citroën en la Argentina es muy diferente. Estuvo integrada al consorcio con Peugeot, su prima hermana francesa, y bajo la razón social de PSA. Forma parte de la Corporación Stellantis, a partir de la inmediata pos-pandemia, como si la fusión de compañías del mismo rubro se hubiera viralizado. Esta semana, Stellantisdesde Córdoba, donde controla la Planta de Ferreyra, anunció el final de dos modelos que casi se mantuvieron sin cambios en su producción del Complejo de El Palomar, en Villa Bosch, partido bonaerense de Tres de Febrero. Tras casi 30 años ininterrumpidos de vigencia, les llegó el certificado de defunción a Peugeot Partner y Citroën Berlingo, prácticamente mellizos, y a los que hace dos años les habían discontinuado las versiones para pasajeros Patagónica y Multispace, respectivamente. Esos furgones de carga, que aún pueden encontrarse por sobrestock en concesionarias, serán reemplazados desde agosto por la Peugeot Partner Rapid, importada de Brasil, e idéntica a la archiconocida Fiat Fiorino.

A comienzos de este siglo, y a partir de la Berlingo, Citroën comenzó a tener más presencia con la berlina compacta Xsara, el disruptivo y novedoso monovolumen Xsara Picasso y los pintorescos y funcionales C4 Picasso y Grand C4 Picasso, que traía tres filas de asientos. Su línea premium era DS, antes de convertirse en marca independiente, y se destacaba con modelos de 3 y 5 puertas, como el DS 3 y 4. En el medio, desfilaron los C4 en siluetas hatchback y sedán, más tarde los Lounge de producción nacional y el español C-Elyseé, aunque ya todos son historia. Hoy, después de cierta postergación para Citroën frente a sus marcas hermanas del grupo multinacional, toma impulso con la llegada del C4 Híbrido y en breve del renovado C5 Aircross.

En este capítulo, nos dedicamos a probar uno de los integrantes del portfolio francés, producido en Brasil, y cuyo nombre deriva con alguna adaptación de la palabra original en la lengua madre, para referirse a una piedra volcánica. Se llama Basalt, aunque si fuera Basalte sería Basalto en español. Es un low-cost de Citroën, de apariencias minimalistas y sin grandes pretensiones. Por momentos parece un sedán con baúl muy escondido pero en realidad es un bicuerpo con luneta de caída fastback – muy de moda -, y a cuyo cristal, dicho sea de paso, le vendría muy bien una escobilla para limpiar la lluvia. Debajo hay un baúl de generosa capacidad para 490 litros y un auxilio temporal.

Basalt forma parte del proyecto C3 y Aircross, que son parte de la oferta actual y agiornada en nuestro país. Viene en cuatro versiones, pero esencialmente nos dedicamos a la que hemos manejado, que ha sido bautizada como Dark Edition. El logo insignia se destaca de frente, en el extremo del capot, con parrilla muy pequeña, y faros halógenos no muy pretensiosos, además de los antiniebla de similar calidad. Las luminarias led son de marcha diurna, con una original forma de los símbolos de mayor y menor, que vienen a interpretar el “Doble Chevrón” fragmentado. De cola sobresalen sus faros, también con tecnología led, y el alerón que acompaña la caída fastback del techo. Mientras que en todo el exterior, inclusive de perfil, se resaltan las líneas rojas, en búsqueda quizás de darle un excéntrico toque de deportividad. A ese detalle de diseño que también aparece en el interior tanto en los asientos como en las costuras, la automotriz lo apodó Rojo André, como homenaje a su fundador Citroën, usando su nombre de pila. Esta versión es bitono con el techo negro y lleva llantas de aleación de 16 pulgadas, con monitoreo electrónico de la presión de los neumáticos.

Su habitáculo es simple y austero, con tapizado de cuero ecológico, buen espacio y comodidad para los cinco ocupantes, que en las plazas traseras también pueden acceder a doble puerto USB. El bajo costo se percibe en los plásticos y materiales mayormente duros con los que ha sido confeccionado. Poca tecnología para una apuesta más bien rústica, mezclada con la personalidad por ejemplo de las rejillas de ventilación. El Basalt trae un diseño de tablero digital de 7 pulgadas, con abundante información. Su pantalla táctil multimedia de 10 pulgadas sobresale, como si estuviera agregada, sin integrarse al frente. En confort y seguridad cuenta con 4 airbags; frenos ABS con distribución electrónica de fuerza; controles de estabilidad, velocidad crucero, tracción (únicamente delantera) y asistente de arranque en pendientes, además de la cámara trasera y sus sensores de proximidad.

En la motorización, Basalt casi que hace algo de honor a aquellos motores de las ranitas, con un tres cilindros de un litro, 120 caballos de potencia y 200 NM de torque, asociado a una caja automática CVT de 7 marchas simuladas. Tiene muy bajo consumo en ciudad y en velocidades de ruta, cuya eficiencia ya está probada en los Peugeot 208 y Fiat Pulse.

La garantía que ofrece Citroën para el Basalt es de 3 años o 100 mil kilómetros y su precio para el tope de gama es de 36 millones de pesos. Sin embargo, tiene otras tres versiones menos equipadas y en la actualidad ofrece un precio promocional de 30 millones para la denominada Shine.

Los franceses, que suelen caracterizarse por su glamour, le imprimen cierta personalidad y robustez a un vehículo que busca seducir a un público que tal vez se fija más en el bolsillo. Pero que seguramente pone sobre la balanza algunas cuestiones a las que Basalt les ofrece respuesta, como la motorización y el equipamiento. En tiempos de invasiones orientales, el emblema de Citroën también cotiza, por sus 107 años de historia global y el alegre recuerdo de aquellas simpáticas ranitas, que surcaban nuestras calles.

 

Por Daniel Revol / @DanielRevolArg
IG: AutoEstiloBrisas