Por Ariel Cherro
Riesgo de melanoma en surfistas: medidas de cuidado especiales
Es sabido que los deportes al aire libre, como el surf, implican una alta exposición solar y riesgo para la piel. Con la llegada del verano, es fundamental reforzar la protección y adoptar rutinas seguras, tal como respaldan múltiples estudios dermatológicos.
Un artículo publicado en el Australia and New Zealand Journal of Public Health por investigadores de la Universidad de Griffith analizó a más de 160 surfistas y encontró un dato preocupante: los surfistas presentan el riesgo más alto de melanoma y de lesiones cutáneas vinculadas a la radiación solar, en comparación con otros deportistas al aire libre. El estudio reveló que este grupo tiene una mayor cantidad de nevos y lesiones pigmentadas, especialmente en la espalda, un patrón que refleja exposición solar intensa, repetida y prolongada.
Los autores señalan que este riesgo elevado se debe a una combinación de factores: largas horas dentro del agua, el fuerte reflejo del sol en la superficie del mar, la escasa cobertura de ropa, y la práctica frecuente en horarios de radiación máxima. Todo esto convierte a los surfistas en un grupo prioritario para estrategias de fotoprotección específicas y controles dermatológicos regulares.
Si bien la costa atlántica y las playas australianas difieren en horas de sol, temperaturas y temporada de olas, ambas comparten una exposición intensa a radiación UV y condiciones que exigen protección solar resistente, hidratación y cuidados específicos antes, durante y después del surf
A continuación, un resumen práctico de los cuidados esenciales para quienes practican surf.
Cuidados Esenciales de la Piel para Surfistas
1. Antes de Entrar al Agua: Protección Máxima
Protector solar (fundamental)
Los surfistas necesitan protectores muy resistentes al agua y al sudor, que permanezcan en la piel incluso tras varios minutos de inmersión.
- Filtros minerales (recomendados) Usar protectores a base de óxido de zinc o dióxido de titanio. Actúan como barrera física, son menos irritantes y suelen ser reef-safe, más seguros donde hay ecosistemas marinos sensibles.
- Formato de alta duración Preferir barra, stick o pasta, que se adhieren mejor y duran más tiempo. Aplicar una capa visible en zonas clave:
- Nariz y labios
- Pómulos
- Orejas y cuello
- Empeines y parte posterior de rodillas (si se surfea sin traje)
Reaplicación
Aplicar el protector 20 minutos antes de entrar al agua y reaplicar cada 2–3 horas, especialmente tras sesiones largas.
Accesorios que suman protección
- Rashguards o lycras con UPF 50+
- Gorras y sombreros de surf
- Trajes de neopreno que cubran zonas vulnerables
2. Durante la Sesión: Protección Continua
- Evitar horas pico: surfear antes de las 10:00 y después de las 16:00 reduce la exposición a UVB, los rayos más quemantes.
- Protector labial con FPS alto: reaplicar tras cada descanso.
- Cuidado ocular: usar gafas envolventes y polarizadas al salir del agua; el sol reflejado en agua y arena es especialmente dañino para los ojos.
3. Después de Surfar: Recuperación y Reparación
A. Limpieza
- Enjuague con agua dulce para retirar sal y arena, que deshidratan e irritan.
- Limpieza suave, sin sulfatos ni fragancias fuertes.
- Evitar exfoliantes inmediatamente después de la exposición solar.
B. Hidratación y reparación de la piel
Usar cremas ricas en agentes hidratantes —urea, ácido hialurónico, glicerina, manteca de karité, avena, aceites— para restaurar la barrera cutánea.
Ingredientes clave recomendados:
- Aloe vera: calma el enrojecimiento.
- Niacinamida (Vitamina B3): repara la barrera cutánea y reduce inflamación.
- Antioxidantes (Vitaminas C y E): neutralizan radicales libres generados por la radiación.
Zonas de fricción
Cuello, axilas y rodillas pueden irritarse por el neopreno o el roce con la tabla. Usar bálsamos reparadores o vaselina para prevenir grietas y enrojecimiento.
Conclusión
El surf es un deporte apasionante, pero también implica un nivel de exposición solar extremo. La evidencia científica muestra que los surfistas se encuentran entre los grupos con mayor riesgo de melanoma. La buena noticia es que gran parte de este riesgo puede reducirse con medidas específicas de protección, hábitos adecuados y controles dermatológicos regulares.
Cuidar la piel no es solo una cuestión estética: es una inversión directa en salud a largo plazo.