2025-12-22

Suciedad, amenazas y miedo: la odisea de convivir con quienes vienen a Mar del Plata a dormir en la vía pública

El incendio en la sede del Banco Hipotecario volvió a poner en foco el drama de las personas en situación de calle, entre amenazas, fuego y ausencia de respuestas oficiales.

El incendio registrado en el edificio del Banco Hipotecario no fue un hecho aislado. Fue, según relatan quienes trabajan allí, la consecuencia directa de una situación que se repite desde hace mucho tiempo y en verano se intensifica: personas en situación de calle que se instalan en la vereda, hacen fuego y convierten el lugar en un espacio de alto riesgo.

Miguel, encargado del edificio de avenida Independencia y San Martín, resume el cansancio acumulado:

“Se juntan acá, se pelean. Ayer hicieron fuego al lado de la cabina de gas y pasó lo que pasó. Pero esto ocurre todos los días”.

“Hace meses que no puedo limpiar la vereda”

El impacto no es solo visual. Es sanitario, laboral y emocional. Miguel asegura que la limpieza se volvió casi imposible:

“Todos los días limpiamos lo que nos dejan. A veces es mucho peor. Usan esto de baño y para muchas cosas más”.

Incluso los productos de limpieza habituales dejaron de ser suficientes.

“Tuve que usar Fluido Manchester porque la lavandina ya no hacía nada, y me dijeron que les estaba echando veneno”.

Amenazas, miedo y silencio

Uno de los puntos más delicados es la violencia latente. Miguel afirma que en varias oportunidades fue amenazado cuando intentó limpiar o pedir que se retiraran del lugar.

“A veces ni puedo limpiar porque me amenazan. Si la Policía los mete adentro, después vuelven y me dicen que me cuide”.

La situación genera un clima de intimidación constante, donde el miedo reemplaza a cualquier intento de convivencia.

Hasta 32 personas y consumo de drogas

Según el testimonio, llegaron a concentrarse hasta 32 personas en la vereda del banco.

“Se pone picante, sobre todo por la droga”.

Durante las tareas de limpieza se encontraron cuchillos, puntas y hasta réplicas de armas, lo que suma un factor de inseguridad tanto para trabajadores como para vecinos y peatones.


La ayuda solidaria que agrava el problema

Miguel también apunta a un aspecto incómodo del debate:

“Hay gente que viene y les da colchones. Yo les digo que no se los den acá, que se los lleven a la puerta de su casa si les da lástima”.

Según explica, esa ayuda espontánea —sin coordinación estatal— termina consolidando la ocupación permanente del espacio público, trasladando el problema a quienes trabajan y viven en la zona.

La situación de la Policía

Todo esto ocurre a metros de la Seccional Primera, cuya sede está pegada al banco, lo que da cuenta de la dificultad de abordar esta problemática.

“La Policía pasa y no dice nada”.

El incendio expone una realidad conocida pero postergada: la de las personas en situación de calle, atrapadas entre la exclusión social y la ausencia de políticas públicas integrales, mientras comerciantes y trabajadores quedan en medio de un conflicto sin salida.

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