El Senado sancionó el Presupuesto 2026, un logro para el Gobierno de Milei
En una sesión tensa que mantuvo en vilo al oficialismo hasta el último momento, el Senado de la Nación convirtió en ley el Presupuesto 2026. Con 46 votos afirmativos, 25 negativos y una abstención, el presidente Javier Milei logró la sanción de su primera "ley de leyes", un instrumento fundamental para la gestión del Estado que otorga una dosis de normalidad institucional a su Gobierno. Este triunfo legislativo, conseguido tras maratónicas negociaciones, permite al Ejecutivo contar con una hoja de ruta financiera para el próximo año, pilar esencial de su plan económico basado en el ajuste fiscal y la búsqueda del superávit.
El camino, sin embargo, no fue fácil. Tras su aprobación en Diputados la semana pasada, el proyecto llegó a la Cámara Alta con una herida de guerra: la pérdida del capítulo 11, que incluía la derogación de la Emergencia en Discapacidad y del Financiamiento Universitario. Esta derrota parcial anticipó que la sesión en el Senado sería un campo minado.
El punto de mayor fricción durante la jornada legislativa fue el artículo 30 del proyecto presupuestario. Este apartado se convirtió en el símbolo del debate por su impacto en áreas sensibles. Su texto deroga leyes que establecen pisos mínimos de financiamiento para sectores clave.
Entre las modificaciones más significativas, se destacan:
- Eliminación del piso del 6% del PBI para la inversión en el Sistema Educativo Nacional, establecido en la Ley de Educación.
- Fin del criterio de progresividad para el área de Ciencia y Tecnología, que apuntaba a alcanzar el 1% del PBI para el 2032.
- Supresión del Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional (0,2% de los Ingresos Corrientes).
- Eliminación del Fondo Nacional de Defensa (0,8% de los Ingresos Corrientes).
La controversia en torno a este artículo casi quiebra el apoyo al proyecto. Legisladores de la oposición e, incluso, tres senadores radicales (Maximiliano Abad, Flavio Fama y Daniel Kroneberger) manifestaron su rechazo, poniendo en riesgo su aprobación.
La estrategia de los votos: Santilli, Bullrich y el quiebre del peronismo
Ante la incertidumbre, el Gobierno desplegó una operación política de alto nivel. La figura clave fue el ministro del Interior, Diego Santilli, quien se apostó en el edificio del Congreso y, desde el despacho de la senadora y vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, coordinó las tratativas de última hora. Su misión: asegurar que los gobernadores cuyos diputados habían votado en contra no replicaran esa conducta en el Senado.
La jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, también jugó un rol protagónico, actuando casi como presidenta de la Cámara y gestionando los apoyos. La estrategia dio frutos al conseguir el voto de tres senadores del bloque Convicción Federal (Guillermo Andrada, Sandra Mendoza y Carolina Moisés), que responden a gobernadores pero no a la referente del peronismo, Cristina Kirchner. Este movimiento quebró la unidad del bloque peronista Popular, liderado por José Mayans, y le dio al oficialismo los números necesarios para la victoria.