2025-12-31

La Iglesia inicia el año con la Jornada Mundial de la Paz

La Iglesia celebra el 1° de enero la Jornada Mundial de la Paz, con un mensaje del Papa que llama al desarme y al diálogo entre los pueblos.

Como cada 1° de enero, en la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, la Iglesia Católica inicia el nuevo año con la celebración de la Jornada Mundial de la Paz, una fecha que invita a reflexionar sobre la convivencia entre los pueblos y el compromiso con un mundo más justo.

En 2026 se celebra la 59ª edición de esta jornada, instituida por el papa Pablo VI, y que a lo largo de las décadas se consolidó como una referencia moral frente a los conflictos internacionales.

El mensaje del papa León XIV para este año lleva por título: “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”, una consigna que interpela directamente a líderes políticos y a la comunidad internacional.

En su texto, el Pontífice realiza un llamado firme al desarme, a la recuperación de la diplomacia, al respeto del derecho internacional y al fortalecimiento de las instituciones supranacionales, frente a un escenario global marcado por la militarización y el miedo.

Una advertencia sobre el contexto global

El Papa advierte que el mundo atraviesa un momento crítico, caracterizado por la normalización de la guerra, el aumento del gasto militar y una creciente desconfianza entre las naciones.

En particular, cuestiona la lógica de la disuasión armada, especialmente la nuclear, al sostener que se apoya en el miedo y no en la justicia. Lejos de garantizar seguridad, afirma, este enfoque profundiza la inestabilidad global.

El mensaje destaca que la paz cristiana no es pasiva, sino activa y transformadora. No se limita a evitar la guerra, sino que busca cambiar estructuras basadas en la fuerza, promoviendo el diálogo, la claridad moral y la conversión interior.

León XIV también alerta sobre los riesgos éticos del uso de nuevas tecnologías en la guerra, y reclama que las decisiones sobre la vida y la muerte no sean delegadas a las máquinas ni subordinadas a intereses económicos.

Un desarme que también es interior

El Papa insiste en que el desarme debe ser integral: no solo de armas, sino también de corazones y mentalidades. La verdadera paz —afirma— se construye sobre la confianza mutua y exige un compromiso personal, social y político sostenido en el tiempo.

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