2026-01-02

Rossi advierte sobre la SIDE y un decreto que afecta a ley de inteligencia

El diputado Agustín Rossi cuestionó el DNU de inteligencia y lanzó una fuerte advertencia sobre la SIDE, al señalar riesgos para derechos, controles y garantías democráticas.

El diputado nacional Agustín Rossi encendió una señal de alarma tras analizar el DNU 941/2025, impulsado por el Gobierno nacional, que introduce cambios profundos en la Ley de Inteligencia. Según el legislador, la norma redefine el rol de la SIDE y habilita prácticas que podrían derivar en un esquema parapolicial y militarizado, con escaso control democrático.

Desde sus redes sociales, Rossi calificó el decreto como “gravísimo” y sostuvo que “nada bueno sale de ahí para los ciudadanos argentinos”.

Uno de los puntos más controvertidos señalados por Rossi es que el decreto transforma a los agentes de inteligencia en una suerte de “policía secreta”, habilitándolos a aprehender personas sin orden judicial. Este cambio, advierte, rompe con los principios básicos del Estado de Derecho y convierte a la SIDE en una fuerza con atribuciones represivas encubiertas.

Según da cuenta el legislador santafesino, el DNU establece que todas las actividades de inteligencia revisten carácter encubierto, sin detallar alcances ni límites. Para Rossi, esta definición amplia y ambigua abre la puerta a abusos, dificulta los controles y genera un marco de opacidad institucional incompatible con un sistema democrático.

Militarización del sistema de inteligencia

Otro eje central de la advertencia es la posibilidad de que la SIDE disponga de personal militar y fuerzas de seguridad para tareas de inteligencia, sin especificar cantidad ni plazos. Rossi señala que esto implica una militarización del organismo y un retroceso en la separación entre defensa nacional, seguridad interior e inteligencia.

El decreto también reorganiza el sistema de inteligencia nacional, otorgando a la SIDE el control presupuestario y operativo de otros organismos. Esto, según Rossi, afecta la autonomía de áreas clave, como la inteligencia del Ejército, que pasaría a depender más del jefe de la SIDE que de su propia cadena de mando.

Por otra parte, la transformación de la Agencia de Seguridad Nacional en Agencia Nacional de Contrainteligencia es otro punto sensible. Rossi advirtió que estas tareas quedan exceptuadas de restricciones que impiden funciones represivas, lo que genera una alerta directa para periodistas, dirigentes sociales y opositores políticos.

El DNU también elimina la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar y la reemplaza por un área dependiente del Estado Mayor Conjunto, dejando al Ministro de Defensa sin inteligencia propia. Para Rossi, esto traslada poder a la cúpula militar y consolida un esquema de defensa más militarizado.

Rossi concluyó que el decreto fortalece la idea de un Estado represor, oscuro y con ausencia de garantías, y reclamó que el Congreso rechace el DNU, exigiendo que cualquier modificación a la Ley de Inteligencia se debata mediante una ley formal.

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