Arena, concesiones y erosión: el dilema de las playas marplatenses
Las recientes imágenes de la crecida del mar impactando contra las instalaciones de los balnearios en Mar del Plata no son solo un espectáculo natural. Son la evidencia más visible de una problemática crónica como es la progresiva y alarmante reducción del espacio de playa de dominio público. Temporada tras temporada, la instalación de carpas parece avanzar, mientras la franja de arena libre se restringe, generando un conflicto entre el uso público del espacio costero y los intereses privados de las concesiones.
Para entender las causas profundas de este fenómeno, que va más allá de un simple capricho de la naturaleza,.El Doctor Federico Isla, geólogo, doctor en Ciencias Naturales e investigador del CONICET, en diálogo con Radio Brisas desmenuzó los factores clave de esta situación.
Las Tres Capas de un Problema Complejo
La pérdida de playa pública no tiene un solo responsable. Es el resultado de la suma de un proceso natural dinámico, una gestión cuestionable de la arena y decisiones urbanas que priorizan lo privado.
1. La naturaleza: Deriva litoral y ccumulación selectiva
Isla explica que el problema no es la falta general de arena, sino su mala distribución. La deriva litoral (la corriente que mueve la arena paralela a la costa) trabaja incesantemente, acumulando material en ciertos puntos. El principal es la base de la escollera sur del puerto, donde se forma una playa artificial.
"Esa arena podríamos disponerla hacia el norte o hacia el sur, de manera de poder hacer un mejor manejo de la arena... falta arena en playas turísticas, pero se acumula donde no se usa para esparcimiento".
Sin un plan de manejo integral que redistribuya esta arena hacia las playas erosionadas del sur (como Punta Mogotes) o del norte, el problema persiste. Mientras, algunos balnearios toman arena del sector público para ampliar su propia superficie seca, alterando el perfil natural de la costa.
2. La propiedad: Un confuso mosaico Público-Privado
Uno de los puntos más críticos se da en las playas del sur, más allá de Playa Mariano. Isla aclara un dato jurídico poco conocido:
"En el año setenta y uno, Playas del Faro S.A. [...] ganaron un juicio a la provincia de Buenos Aires, y esas playas son de dominio privado".
Esto genera una zona gris donde el deslinde entre lo público y lo privado se vuelve difuso, especialmente cuando las concesiones dentro de ese ámbito privado licitan espacios que, dinámicamente, podrían haber sido playa pública. La falta de mediciones actualizadas por parte de la provincia, según el experto, agrava estos conflictos.
3. Las decisiones: Avasallamiento institucionalizado del Espacio Público
Isla señala que el problema trasciende la playa y es sintomático de una tendencia urbana:
"Estamos hace años con decks en las calles, los privados se han adueñado del lugar donde pasaban automóviles, y eso también es un avasallamiento del dominio público".
Además, critica decisiones municipales que contradicen la normativa provincial, como autorizar el ingreso de vehículos a la playa para eventos, sin los debidos estudios de impacto ambiental. Estas acciones, sumadas a la permisividad con la expansión de las concesiones, configuran un escenario donde el interés común de la playa libre se debilita.
¿Hay Solución? Un manejo integral de la costa
Para el geólogo, la solución pasa por una gestión activa y científica de la arena, tratando el litoral como un sistema único:
- Aprovechar las acumulaciones: Usar la arena que se drague de la escollera sur para re alimentar las playas erosionadas, especialmente las del sur y norte del centro.
- Planificación clara: Establecer un deslinde preciso e inamovible del dominio público, respetado por concesionarios y fiscalizado por el estado.
- Cumplir la normativa: Aplicar las leyes provinciales que protegen la costa y realizar evaluaciones de impacto ambiental serias para cualquier intervención.
La pregunta "¿se achican las playas de Mar del Plata?" tiene una respuesta multidimensional. Sí, en parte por procesos naturales, pero sobre todo por una suma de gestiones fragmentadas y decisiones que han privilegiado el interés comercial sobre el derecho público al espacio costero.
Foto: dronmardelplata