El lado más personal de Boy Olmi sale a escena en Villa Victoria con “Boy”
Este domingo desde las 20.30, Boy Olmi presentará su unipersonal “Boy” en Villa Victoria (Matheu 1851), una propuesta teatral que se aleja de la actuación tradicional para sumergirse en un territorio profundamente humano, íntimo y honesto.
La obra se presenta con una premisa clara: “Un hombre se para en un escenario. No está actuando. No está dando cátedra. Vino a decir la verdad”. Desde ese lugar, Olmi se pregunta quién es a esta altura de su vida y cómo se construye la identidad a partir de vínculos, heridas, recuerdos y mandatos.
En diálogo con Radio Brisas, el actor explicó que la obra parte de una idea central: “todos somos muchas cosas al mismo tiempo”. En la vida pública adoptamos roles, pero también cargamos con una intimidad marcada por la historia familiar y personal.
“Todos queremos desarrollarnos con libertad, pero hay algo que traemos como carga ancestral, más guardada, tapada”, reflexionó.
Según Olmi, los mandatos familiares, los secretos y las huellas de la infancia operan de manera inconsciente y terminan influyendo en la forma en que cada persona se mueve por el mundo.
La infancia como punto de partida
Uno de los ejes más fuertes de Boy es la primera infancia, entendida como una etapa que deja marcas imborrables.
“En la primera infancia nos marca por siempre. Somos esa nave que luego vamos a pilotear”, sostuvo el actor.
A partir de allí, el relato aborda la incomodidad con ciertos aspectos de la propia identidad, esos rasgos que cuesta aceptar pero que forman parte de lo que somos.
Un proceso creativo de mucho tiempo
La dramaturgia de la obra se construyó a lo largo de dos años de conversaciones entre Boy Olmi y Shumi Gauto, a partir de reflexiones, experiencias y emociones compartidas.
Aunque el material nace de vivencias personales, Olmi aclara que no es una obra autobiográfica tradicional:
“La obra no habla de mí, habla de todos nosotros. Todos tuvimos miedos, angustias y deseo de ser felices”.
Una experiencia que transforma
Para el actor, el unipersonal no solo interpela al público, sino que también fue sanador a nivel personal.
“Me ha hecho bien hacerlo y también moviliza a quienes vienen a verlo”, afirmó.
Boy se plantea así como un espacio de encuentro, donde cada espectador puede reconocerse, recibir algo y, a la vez, devolverlo desde su propia experiencia.