2026-01-10

Adicciones y contención: el trabajo de REMAR en Mar del Plata

La ONG REMAR acompaña a personas en situación de vulnerabilidad en Mar del Plata, ofreciendo contención, capacitación y reinserción social con enfoque cristiano y comunitario.

REMAR es una organización internacional creada en España en 1982, que llegó a nuestro país diez años después. En Mar del Plata, la entidad nació como respuesta a la exclusión social, adicciones y falta de oportunidades, gracias al compromiso de voluntarios que detectaron la necesidad de contención y acompañamiento en la ciudad.

Para hablar sobre el trabajo diario que realizan, conversamos con Estrella, quien forma parte de la entidad en Mar del Plata como voluntaria, y nos dio detalles del su funcionamiento en el complejo contexto que atravesamos.

¿Cómo surge REMAR en Mar del Plata?

REMAR llega a Mar del Plata como respuesta a una necesidad social concreta: personas atravesadas por las adicciones, la exclusión y la falta de oportunidades.

Surge a partir del trabajo que la organización ya venía realizando en otras ciudades y países (nació en España en el año 1982 y llega a la Argentina en 1992 desde ese año trabaja en mar del Plata)  y del compromiso de voluntarios que vieron en esta ciudad una realidad que necesitaba contención, acompañamiento y esperanza.

En Mar del Plata somos alrededor de 130 personas entre voluntarios  que vivimos en el hogar y aquellos que llegan con sus problemáticas 

A lo largo del año se acompaña a muchas personas, tanto dentro de los hogares como a través de la ayuda social, comedores, venta solidaria y asistencia en la calle. El número de personas ayudadas varía constantemente, pero el alcance es amplio y sostenido en el tiempo.

¿Qué es lo que se les pide cuando llegan?

Cuando una persona llega a REMAR no se le exige nada material. En primer lugar, se le realiza una entrevista informativa a la persona acompañada de un familiar, donde se le explican las normas de convivencia y el proceso, y se evalúa si la persona está de acuerdo con ellas.

A partir de ahí, y según la disponibilidad, se le busca un cupo generalmente fuera de la ciudad y fuera del entorno de consumo, priorizando su recuperación. Se les pide voluntad de cambiar, respeto y compromiso con el proceso.

¿Qué actividades desarrollan en la institución?

Se trabaja en un proceso integral que incluye contención, hábitos, responsabilidades, acompañamiento espiritual, trabajo comunitario y capacitación laboral. Dentro de las actividades productivas y de reinserción social contamos con lavadero de autos, venta solidaria de bolsas y condimentos, y en algunos lugares carpintería, herrería y rotisería.

Además, REMAR desarrolla tareas de prevención y concientización a través de una radio de lucha y prevención contra las drogas y Canal Solidaria TV, ambos con el objetivo de dar visibilidad a la problemática y promover valores de esperanza y recuperación.

¿Hay un índice de personas que llegan y completan el proceso?

Como en todo proceso de recuperación, no todos logran completarlo. Sin embargo, muchas personas sí lo hacen y hoy tienen una vida distinta, con trabajo, familia y proyectos. Cada historia recuperada vale el esfuerzo, más allá de las estadísticas. Yo diría que el 20  o 30% completa el tratamiento.

¿Hay algo distinto en la ciudad respecto a años anteriores en relación a la realidad social?

Sí, se nota un aumento de la necesidad social, con más personas en situación de calle y mayor presencia del consumo problemático. A esto se suma una mayor ausencia del Estado, que no brinda respuestas suficientes para las personas con problemas de adicción, ni tampoco para las instituciones que trabajamos en la contención y recuperación. Muchas veces somos las organizaciones sociales las que sostenemos esta realidad casi sin acompañamiento, a pesar de la magnitud de la problemática.

Si existe algo que distingue a los chicos que están en REMAR es la amabilidad y ubicación con la que venden productos en la calle. ¿Cómo se logra esa actitud?

No es una estrategia, es el resultado del proceso que viven. REMAR es un centro cristiano evangélico, y trabajamos desde valores como el amor al prójimo, el respeto, la gratitud y el servicio. Cuando una persona es contenida, escuchada y aprende que su vida tiene valor, eso se refleja naturalmente en su manera de tratar a los demás.

¿Qué creen que le falta a la sociedad para entender mejor a quienes atraviesan dificultades con las drogas?

Falta empatía, información y una mirada más profunda sobre la persona. También falta aceptar que alguien que atraviesa una adicción puede cambiar. Muchas veces, cuando salimos a la calle a hacer prevención, escuchamos frases como “un drogadicto nunca cambia”, juicios que se hacen sin conocer las historias ni los procesos reales de transformación. Nosotros vemos todos los días que, cuando una persona es acompañada con amor, valores, contención y esperanza, la recuperación es posible.

¿Qué es lo que más orgullo les da y qué es lo que más doloroso les resulta?

Lo que más orgullo nos da es ver vidas transformadas: personas que recuperan su identidad, su familia y su lugar en la sociedad. Lo más doloroso es ver cómo las adicciones destruyen vidas y cómo muchas veces la sociedad mira para otro lado.

También duele profundamente ver cómo el Estado no acompaña ni brinda respuestas, dejando esta problemática en manos de quienes trabajan desde la contención y el compromiso diario, mientras muchas personas siguen quedando a la deriva.

Pareciera que vivimos un momento de culto a la individualidad, ¿esto es un factor hoy?

Sí, influye mucho. Vivimos en una sociedad muy centrada en el “yo”, donde cuesta mirar al otro. La recuperación, en cambio, se da en comunidad.

Nadie sale solo; necesitamos volver a valorar la solidaridad, el compromiso y el cuidado mutuo.

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