Real food: guía de alimentos reales para un corazón sano
En los últimos años, la población se enfrenta a un entorno alimentario dominado por ultraprocesados, como hamburguesas, snacks y charcutería, ricos en sodio, azúcares añadidos, grasas de baja calidad y aditivos.
La iniciativa real food busca revertir esta situación, promoviendo patrones alimentarios basados en alimentos mínimamente procesados, accesibles y culturalmente adaptables.
Según el Dr. Diego Picchio, cardiólogo de la Federación Argentina de Cardiología (FAC):
“El concepto de alimentos reales es valioso y necesario, pero no debe transformarse en un eslogan simplista ni en una ‘dieta milagro’. Lo importante es el patrón alimentario global, su sostenibilidad y su adecuación al riesgo cardiovascular individual”.
Los alimentos principales incluyen frutas y verduras frescas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas, carnes, pescados, huevos y lácteos con mínima industrialización.
Beneficios cardiovasculares de comer alimentos reales
El enfoque real food se inscribe en patrones nutricionales avalados por la evidencia, como la dieta mediterránea y la dieta DASH:
La Dieta Mediterránea destaca el uso de aceite de oliva, consumo alto de vegetales, frutas, legumbres, pescado y frutos secos.
La Dieta DASH está diseñada para reducir la hipertensión arterial, limita el sodio y aumenta la ingesta de potasio, lácteos descremados y granos integrales.
Entre los beneficios asociados al consumo de alimentos reales se encuentran la reducción del riesgo de obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2 y colesterol alto.
La mejor calidad de grasas y fibra dietaria, además de menor consumo de azúcares añadidos.
Asimismo, contribuye a disminuir la inequidad en salud debido a su bajo costo relativo y amplia disponibilidad.
Controversias y precauciones
La reciente modificación de la pirámide alimenticia en Estados Unidos, priorizando carnes rojas y lácteos enteros, generó debate entre nutricionistas y cardiólogos.
Los puntos de alerta incluyen mayor ingesta de grasas saturadas, lo que podría impactar negativamente en la salud cardiovascular si se excede.
Menor prioridad a frutas y verduras, contradiciendo la evidencia científica disponible.
Picchio enfatiza:
“Comer alimentos no industrializados no es una moda: es volver a principios básicos de fisiología, metabolismo y prevención. La clave está en la alimentación global, sostenible y adaptada a cada persona”.
El enfoque real food representa una herramienta poderosa para la prevención cardiovascular, siempre que se implemente con criterio médico, educación alimentaria y visión integral de la salud.