Desbaratan red de trata en Recoleta: 9 procesados y vínculos con Madaho’s
El juez federal Sebastián Casanello procesó a nueve hombres acusados de integrar una red de trata de personas que explotaba sexualmente a al menos 50 mujeres, dos de ellas menores de edad, en un local del barrio de Recoleta.
La investigación, impulsada por la fiscalía y la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas, determinó que el establecimiento D’Lirio operaba como prostíbulo encubierto bajo la fachada de boliche.
El magistrado dictó procesamientos sin prisión preventiva, pero ordenó medidas clave como embargos por 7.800 millones de pesos, la prohibición de salida del país y la inhibición de bienes de la empresa explotadora.
El vínculo con Madaho´s
Uno de los puntos más relevantes del fallo es la conexión con Madaho’s, el prostíbulo que funcionó varios años en Mar del Plata y fue investigado por delitos similares.
El juez sostuvo que D’Lirio sería la continuidad del mismo modelo de negocio, repitiéndose actores, estructuras societarias y mecanismos de explotación.
Asimismo, existía un circuito financiero común para blanquear ganancias
El análisis bancario detectó movimientos por 1.500 millones de pesos, con depósitos en efectivo que refuerzan la hipótesis de una estructura económica organizada.
Según Casanello, "lo expuesto revela un circuito jurídico y económico que vincula el antiguo prostíbulo Madaho’s con el más reciente D’Lirio. El análisis de las diversas sociedades comerciales permite identificar a las mismas personas operando en ambos negocios. El flujo financiero detectado, la utilización de garantías inmobiliarias cruzadas y las transferencias a familiares para ocultar el origen del dinero revelan una estructura organizada diseñada para legitimar ganancias del negocio prostibulario”.
Cómo operaba la red de explotación
Las víctimas eran captadas a través de redes sociales como Instagram, Facebook y WhatsApp bajo falsas ofertas laborales de “presencias”. Este sistema consistía en acompañar a clientes, consumir bebidas y generar gasto, pero en la práctica derivaba en explotación sexual.
Las mujeres eran evaluadas previamente según ciertos “estándares” físicos, lo que evidencia un proceso de selección sistemático y cosificación.
Las condiciones eran estrictas y abusivas, con jornadas de 22 a 6 de la mañana, pagos de apenas $7.000 a $20.000 por noche, así como penalizaciones si llegaban tarde o se retiraban antes
Según la investigación, estos ingresos resultaban insuficientes, lo que empujaba a muchas a aceptar los llamados “pases” (encuentros sexuales pagos).
El circuito de explotación sexual
Los encuentros se pactaban dentro del local y se concretaban en hoteles cercanos, con tarifas de entre 150 y 500 dólares, de los cuales los organizadores retenían una parte.
El lugar contaba con cámaras de seguridad, control de ingresos y egresos, y supervisión constante del desempeño.
Todo esto configuraba un sistema de control y vigilancia permanente sobre las víctimas.
La estructura detrás del negocio
La organización operaba bajo la empresa Gran Recoleta S.A., que funcionaba como pantalla legal para encubrir la actividad ilícita.
Los roles estaban claramente definidos:
- Captadores y reclutadores
- Administradores del local
- Encargados de logística y caja
- Coordinadores de clientes y “servicios”
El juez destacó que se trataba de una estructura empresarial diseñada para explotar sexualmente a mujeres en situación de vulnerabilidad.
El origen de la investigación
La causa comenzó con una denuncia anónima en 2022 a la línea 145, destinada a reportar casos de trata.
A partir de allí, se desarrollaron tareas investigativas que culminaron en un allanamiento en julio de 2024, donde se identificó a las víctimas.
Según el expediente, el lugar cobraba entradas elevadas para interactuar con mujeres, impedía que se retiraran antes de cierto horario y odría haber contado con connivencia policial (aún bajo análisis).
La mirada del juez: “explotación sexual clandestina”
En su resolución, Casanello fue contundente:
el lugar funcionó como un “espacio de explotación sexual clandestina”
Además, remarcó que las mujeres eran cosificadas y mercantilizadas, existía un aprovechamiento sistemático de su vulnerabilidad y la fachada comercial servía para legitimar el esquema.