2026-03-24

A 50 años del golpe militar se realizó una misa en la Catedral en memoria de Coca Maggi

Fue secuestrada y asesinada por la dictadura militar mientras era docente y directiva de la entonces Universidad Católica de Mar del Plata.

Presidida por el obispo de la Diócesis de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando, se celebró una misa al cumplirse 50 años último golpe militar y en memoria de Coca Maggi, docente y dirigente universitaria secuestrada y asesinada en mayo de 1975.

Participaron familiares y amigos de Coca, junto a autoridades del ámbito académico y de organismos de derechos humanos, entre ellas la rectora de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mónica Biasone.

En su homilía, el obispo invitó a “unirnos hoy en la Catedral para hacer memoria, recordar la vida, el ejemplo y el testimonio de Coca”, y agradeció la presencia de su familia, amigos y de los jóvenes universitarios “que, si bien pertenecen a esta época, no dejan de reflexionar, pensar y vivir las consecuencias que trajo para nuestra patria esos tiempos tan difíciles”.

Junto al obispo estuvieron en esta ceremonia el presbítero Hernán David, vicario general; el presbítero Lucas Di Leva, asesor de la Pastoral Universitaria; el presbítero Ezequiel Kseim, párroco de la Catedral; y los presbíteros Juan Cruz Mennilli, Fernando Mendoza y Héctor Díaz.

María del Carmen Maggi, conocida como Coca, estuvo profundamente vinculada al ámbito universitario y eclesial de la ciudad. Fue docente y autoridad en la entonces Universidad Católica de Mar del Plata, en estrecha colaboración con el obispo Eduardo Pironio, desde donde vivió su vocación cristiana en el compromiso con la educación y la dignidad de la persona.

“No nos podemos callar. Coca Maggi no se calló”, expresó monseñor Giobando. “Tampoco fue una mujer violenta, sino una cristiana comprometida, en su tiempo, con la dignidad humana, la justicia y la verdad. Y le costó la vida”.

En otro momento, el obispo evocó su vida de fe con una imagen concreta: “¿Cuántas veces habrá venido a rezar aquí, a la Catedral, a pedir fuerzas?”, y puso en relación ese testimonio con las distintas expresiones de memoria que se vienen dando en la ciudad. “En Mar del Plata esto no es algo que pase desapercibido”, señaló.

En ese mismo marco de reflexión, compartió con la asamblea el comunicado del Secretariado para la Pastoral Social de la diócesis, retomando su llamado a vivir la memoria, la verdad y la justicia con una mirada serena que ayude a comprender también el presente.

A continuación, recordó: “En la Universidad Nacional de Mar del Plata estaba la Secretaria de Cultura, con un grupo de niñas que cantaron canciones de aquella época. Y ella hizo referencia, por supuesto, a la memoria, verdad y justicia. Y agregó dos palabras: esperanza y ternura”. Y continuó: “cuando escuché esas dos palabras me vino el Papa Francisco, porque la ternura no es algo que diluye, son las entrañas de misericordia”.

A partir de allí, profundizó: “la ternura también me lleva inmediatamente al corazón de mujer, de católica comprometida, mujer que quiso transformar su espacio en búsqueda de la dignidad humana y de los derechos fundamentales. Y allí sí está Coca Maggi”.

Y, en esa misma línea, reafirmó que “fueron muchas las víctimas de ese terrorismo de Estado y no queremos que eso quede en el olvido”, subrayando también que “son días de silencio, pero también días para decir aquello que tenemos que decir”.

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