León XIV realizó el lavado de pies en Jueves Santo
En el inicio del Triduo Pascual, León XIV presidió la Misa de la Cena del Señor en la Basílica de San Juan de Letrán, donde llevó adelante el tradicional lavado de pies a 12 sacerdotes romanos. Este rito, cargado de simbolismo, remite directamente al gesto de Jesús durante la Última Cena y expresa el sentido más profundo del servicio cristiano.
Durante la ceremonia, el Pontífice no solo lavó, sino también besó los pies de los sacerdotes, en su mayoría recién ordenados, reforzando así la dimensión pastoral y vocacional de este acto.
En su homilía, León XIV subrayó que este gesto no es meramente ritual, sino una invitación concreta a vivir el amor en la vida cotidiana. “Aprendamos de Jesús este servicio mutuo. Él no nos pide que se lo devolvamos, sino que lo compartamos entre nosotros”, expresó.
El Papa explicó que el lavado de pies representa la forma en que Dios actúa: no desde el poder o la imposición, sino desde la entrega, la humildad y el amor desinteresado.
Más que un símbolo: una forma de vida
León XIV destacó que, al lavar los pies de sus discípulos, Jesús no solo dejó un ejemplo moral, sino que reveló una nueva manera de entender la autoridad. Según explicó, se trata de una lógica opuesta a la del mundo: servir en lugar de dominar, amar en lugar de imponer.
“El Señor se arrodilla para lavar a la humanidad”, afirmó el Papa, subrayando que este gesto transforma tanto a quien lo realiza como a quien lo recibe. En este sentido, insistió en que imitar a Cristo en el servicio es una tarea que se construye a lo largo de toda la vida.
Uno de los puntos más profundos de la reflexión papal fue el contexto en el que Jesús realiza este gesto: en la noche de la traición. Este detalle, señaló León XIV, demuestra que el amor de Dios no depende de las circunstancias ni de la respuesta humana.
Cristo, explicó, ama incluso en medio de la incomprensión, la violencia y el rechazo, dejando en claro que su amor no es una recompensa, sino un don gratuito que purifica y transforma.
El corazón del Jueves Santo
Durante la celebración, León XIV también recordó que en esta misma noche se conmemoran dos pilares fundamentales de la Iglesia: la institución de la Eucaristía y el Orden Sagrado.
Ambos sacramentos, explicó, están profundamente unidos, ya que representan la entrega total de Cristo. En el pan y el vino se hace presente el sacramento del amor, mientras que en los sacerdotes se manifiesta el servicio a la comunidad.
Una invitación a vivir la fe desde la humildad
El Papa concluyó su mensaje destacando que el Jueves Santo es una jornada de gratitud y fraternidad, que invita a todos los fieles a vivir la fe desde una actitud concreta: arrodillarse para servir.
En ese sentido, llamó a las comunidades a profundizar en la adoración eucarística y a contemplar el gesto de Jesús como guía para la vida diaria. “Pedir la fuerza para imitarlo en el servicio con el mismo amor”, fue una de las ideas centrales de su mensaje.