Crece el ausentismo en secundaria: más de la mitad de los alumnos falta al menos 15 días al año
El ausentismo escolar en Argentina muestra una tendencia preocupante. El 51% de los estudiantes del último año de secundaria reconoce haber faltado 15 días o más durante el ciclo lectivo, un dato que refleja un crecimiento de 7 puntos porcentuales en apenas dos años.
El fenómeno no solo se expande, sino que también se profundiza. Según el informe elaborado por Argentinos por la Educación, cada vez hay más alumnos con niveles altos de inasistencia: un 21% acumula entre 15 y 19 faltas, mientras que un 30% supera las 20 inasistencias anuales, incluyendo un 10% que falta 30 días o más.
El estudio —basado en datos de las evaluaciones Pruebas Aprender 2024 y PISA 2022— advierte además sobre una “polarización” en la asistencia escolar: se mantiene estable el grupo de alumnos con pocas faltas, pero crece el segmento de quienes se ausentan con frecuencia. En paralelo, se reduce el grupo intermedio, lo que sugiere un corrimiento hacia situaciones más críticas.
Para los equipos directivos, el impacto es claro. El ausentismo aparece como el principal obstáculo para el aprendizaje, incluso por encima de factores como la impuntualidad, el bajo rendimiento académico o las faltas de los docentes.
A nivel internacional, la situación tampoco es aislada, aunque Argentina presenta indicadores relevantes: casi la mitad de los directores considera que las inasistencias afectan directamente el aprendizaje, posicionando al país en la mitad de la tabla entre los sistemas educativos evaluados.
Las diferencias regionales también son marcadas. La provincia de Buenos Aires lidera los niveles de ausentismo, con un 66% de estudiantes que superan las 15 faltas, seguida por la Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego y La Pampa. En contraste, Santiago del Estero, San Juan y Jujuy registran los índices más bajos.
Argentina aún no cuenta con un sistema nacional sólido y actualizado para monitorear las inasistencias en tiempo real. Gran parte de la información disponible surge de declaraciones de los propios estudiantes, lo que limita la precisión del diagnóstico y dificulta la implementación de políticas públicas efectivas.
En este contexto, el ausentismo se consolida como uno de los desafíos más urgentes del sistema educativo, con impacto directo en la trayectoria y el aprendizaje de los jóvenes.