La Provincia impulsa la cría sustentable de pejerrey en cavas mineras abandonadas
La provincia de Buenos Aires avanza con un proyecto que busca reconvertir cavas mineras en desuso en espacios productivos y ambientales, a través del desarrollo de acuicultura sustentable de pejerrey. La iniciativa apunta a transformar estos sitios, muchas veces considerados pasivos ambientales, en entornos con valor ecológico, social y económico.
El plan se centra en la cría del pejerrey, una especie característica de los ecosistemas bonaerenses, mediante técnicas adaptadas a cuerpos de agua continentales. Las cavas, originadas por la extracción de suelo y luego inundadas por agua de lluvia o napas, suelen quedar abandonadas tras la actividad minera, generando riesgos o degradación ambiental.
Según relevamientos oficiales, existen cerca de 300 cavas en territorio bonaerense. En esta primera etapa, el proyecto se implementará en unas 20 ubicadas en distritos como La Plata, Berisso, Ensenada, Florencio Varela, Berazategui, Luján y Olavarría.
La iniciativa surge de un convenio entre el Instituto de Limnología Dr. Raúl A. Ringuelet y el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense, a través de la Subsecretaría de Minería, con el objetivo de evaluar la viabilidad de estos espacios para la producción acuícola.
Los equipos técnicos ya comenzaron con estudios en las canteras seleccionadas, que incluyen mediciones de profundidad, análisis del agua y evaluación de nutrientes y organismos presentes. Estos datos permiten determinar si las condiciones son aptas para el desarrollo de peces.
Un enfoque científico y comunitario
Desde el ILPLA explican que, al tratarse de ambientes artificiales, las cavas presentan características distintas a las lagunas naturales, lo que requiere un abordaje específico. Al mismo tiempo, destacan que este tipo de iniciativas permiten generar conocimiento y promover usos sostenibles de espacios que, de otro modo, quedarían degradados.
El proyecto también contempla la participación de municipios y actores locales, con la intención de impulsar actividades complementarias como el turismo, la educación ambiental y el desarrollo productivo.
Una de las ventajas de estos ambientes es que permiten mayor control sobre la cría de peces. Sin embargo, también presentan limitaciones, como la menor circulación de agua, lo que obliga a implementar sistemas de bombeo para garantizar el ingreso de alimento natural, como el zooplancton.
Aun así, los especialistas consideran que estas condiciones pueden abrir nuevas oportunidades para diversificar la producción y fortalecer economías locales.
Impacto territorial
La propuesta se inscribe en una estrategia más amplia orientada a la acuicultura de especies nativas y al aprovechamiento sustentable de recursos. Además, responde a la necesidad de dar un “post-uso” a los espacios afectados por la actividad minera, integrando criterios ambientales y sociales.
Desde los municipios, estos sitios también son vistos como áreas de interés por su potencial para el ecosocioturismo y por la necesidad de reducir riesgos asociados al abandono.