2026-06-12

Avelluto cuestionó a Adorni y alertó sobre el rumbo del Gobierno

El exministro de Cultura cuestionó la gestión de Javier Milei, habló de una “bancarrota moral” y criticó la denominada batalla cultural impulsada por el oficialismo.

El exministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, se refirió en Radio Brisas a las repercusiones generadas por la situación patrimonial del vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y cuestionó la respuesta del Gobierno frente a las denuncias y cuestionamientos públicos.

Durante la entrevista, Avelluto aseguró que intentó ponerse en el lugar de quienes acompañaron electoralmente a Javier Milei y hoy podrían sentirse decepcionados por distintos episodios que involucran a funcionarios del oficialismo.

“Trato de imaginar qué estará pasando por la cabeza de quienes votaron con esperanza y hoy se encuentran nuevamente con situaciones vinculadas a la corrupción”, expresó.

Avelluto sostuvo que el Gobierno ha mostrado una actitud de indiferencia frente a los cuestionamientos públicos relacionados con la conducta de algunos funcionarios.

En ese sentido, afirmó que existe una contradicción entre el discurso moralizador con el que La Libertad Avanza llegó al poder y determinadas situaciones que hoy generan polémica.

“La corrupción de antes es igual de mala que la corrupción de ahora”, remarcó durante la entrevista.

El exfuncionario también consideró que el oficialismo ha naturalizado ciertas conductas y cuestionó la falta de autocrítica frente a las denuncias que involucran a integrantes del Gobierno.

Una crítica más amplia al estilo de gestión

Consultado sobre declaraciones recientes en las que habló de una supuesta “bancarrota moral” del Gobierno, Avelluto explicó que no se refería únicamente a un caso puntual.

Según sostuvo, su cuestionamiento apunta a una práctica recurrente basada en la desinformación y en discursos que, a su entender, no reflejan la realidad.

“No es solamente por el caso Adorni. El presidente ha mentido muchas veces y Adorni ha mentido muchas veces. Eso es lo que yo llamo una bancarrota moral”, señaló.

Asimismo, indicó que para él la discusión excede los indicadores económicos y está relacionada con la calidad institucional y el vínculo de confianza entre la dirigencia política y la sociedad.

“La cultura no debería ser un campo de guerra”

Uno de los conceptos más desarrollados por Avelluto fue su cuestionamiento a la denominada batalla cultural, una expresión utilizada frecuentemente por dirigentes de La Libertad Avanza.

El exministro consideró que un gobierno no debería intentar modificar las creencias o valores de la sociedad y advirtió sobre los riesgos que implica convertir la cultura en un espacio de confrontación política.

“La sola idea de unir en una misma frase las palabras cultura y batalla es profundamente antidemocrática”, afirmó.

Para Avelluto, el rol del Estado no debe ser definir qué deben pensar los ciudadanos sobre temas como derechos humanos, feminismo, diversidad o justicia social.

En ese sentido, sostuvo que la función principal de un gobierno es administrar el Estado y garantizar el respeto por la pluralidad de ideas.

Su reflexión sobre el fenómeno Milei

Durante la entrevista, Avelluto también analizó las causas que explican el ascenso político de Javier Milei.

Reconoció que muchos ciudadanos encontraron motivos legítimos para respaldar al actual presidente, vinculados al desencanto con la política tradicional, la crisis económica y la falta de respuestas de gobiernos anteriores.

Sin embargo, señaló que el clima de confrontación que caracterizó durante años a la política argentina también contribuyó al surgimiento de nuevas expresiones políticas.

“La confrontación, el desprecio por el otro y la idea de expulsar al que piensa distinto no comenzaron con Milei. Son fenómenos que vienen de mucho antes”, afirmó.

El desafío de construir una alternativa

Al referirse al presente de la oposición, Avelluto consideró que existe una demanda social por nuevas formas de representación política que superen las divisiones tradicionales.

Según explicó, una parte de la sociedad reclama dirigentes capaces de reconstruir consensos básicos vinculados al respeto institucional, los derechos humanos, el pluralismo y la convivencia democrática.

También cuestionó el nivel de agresividad presente en el debate público y sostuvo que la política enfrenta el desafío de generar espacios de diálogo capaces de canalizar el malestar social sin recurrir a la confrontación permanente.

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