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No entra una bala más
¡Ahora sí! Esa puede haber sido la expresión de libertarios o aliados al Gobierno nacional cuando conocieron la noticia de la salida definitiva de Manuel Adorni del gabinete nacional. Llega Diego Santilli, amigo y socio político histórico de Guillermo Montenegro, quien de hecho estuvo presente en la Rosada el día que el “Colo” juró en su nuevo cargo.
Comienza el diálogo directo y fluido con el poder central, ahora será mucho más fácil. Al día siguiente, el flamante jefe de Gabinete estaba “rosqueando” en el Senado para conseguir los votos en la Cámara Alta y darle sanción definitiva a la caída del régimen de Zona Fría, que solo en nuestra ciudad alcanza a 250 mil hogares aproximadamente.
“¿Cómo se les ocurre venir a hablar de esto en plena ola polar?”, fue una de las respuestas que obtuvo de senadores de la UCR, en plena recorrida para ir conociendo el “poroteo” y llegar holgados al recinto el día que se discuta; porque quedó claro que es prioridad para la administración nacional seguir con el ajuste en las tarifas.
Ya están llegando las facturas actualizadas con los nuevos valores. Una casa en el límite de Parque Luro, con calefacción por aire, va a pagar $180.000 por el tercer periodo del año; una en el barrio Zacagnini, solo con calefactores, deberá abonar un poco más de $95.000 por el mismo lapso. Así podemos seguir sumando ejemplos que desbordan los grupos de WhatsApp, resignados ante la nueva realidad tarifaria.
No entra una bala más a las economías domésticas. Si la Zona Fría se cae, esas facturas van a tener un incremento del 30%; por lo tanto, un dinero que la familia tiene destinado para otro tipo de gasto que permita darle movilidad a la economía, automáticamente va a quedar destinado a pagar el gas. Más retracción, fin.
Los números que dio a conocer la UCIP, a los que se suma la AEHG, indican que se pierde un flujo de un poco más de 1.000 millones de pesos mensuales que salen de una columna para entrar en tarifas, en el marco de una caída de actividad que no se detiene y que busca “la creatividad” de la subsistencia.
No tuvo la repercusión imaginada, pero la publicación de los números del desempleo en el primer trimestre del 2026 para el partido de General Pueyrredón fue del 9,5%, un crecimiento de más de 3 puntos con respecto al mismo periodo del año anterior. Eso demuestra una sola cosa: al verano malo del 2025 se le sumó un verano peor en el 2026. No es un capricho, es una realidad. En el momento de mayor oferta laboral que ofrece la ciudad, los números son malos.
Ante esta realidad, podemos volver a sostener el título: no entra una bala más.
“Tengo un conocido que se va a Vaca Muerta a trabajar de pintor de obra, le pagan $2.500.000 la quincena, se va entre 3 y 4 meses”, es una de las tantas historias que podemos recoger en el trajinar de la convivencia diaria, como si fuese una posibilidad de oro que no se puede dejar pasar.
Según Gemini, el costo de vida por persona en Añelo, provincia de Neuquén, ronda los 2 millones de pesos por mes. El alquiler de un monoambiente a $1,3 millones y un gasto diario de aproximadamente $35.000 nos permiten llegar a esa cifra; ahí descubrimos que la gran parte de una quincena se queda en la Patagonia y lo que resta llegará a la ciudad para poder seguir sosteniendo a la familia. Cada uno puede hacer la lectura que quiera sobre este relato; creemos que tenemos la obligación de contarlo.
Como también tenemos que contar que, mientras en la pujante tierra de la energía faltan viviendas, en Mar del Plata sobran. De acuerdo con los resultados definitivos del último Censo Nacional difundidos por el INDEC, el partido de General Pueyrredón tiene 256.657 viviendas particulares ocupadas, pero contabiliza un total de 348.264 viviendas particulares. Esto significa que aproximadamente el 73% se encuentra habitado y el 27% restante corresponde a viviendas desocupadas u ociosas. Otro dato que suma a la confusión.
La particularidad que tiene esta sobreoferta es que no provoca mayores oportunidades para los que buscan alquilar: el poder adquisitivo es tan bajo y la rentabilidad tan mala que tampoco alcanza para solucionar el problema habitacional de la ciudad.
En el final, vamos a poner el foco en lo educativo. La golpiza propinada por una madre a la vicedirectora del Jardín 922 el jueves la semana pasada desató el reclamo generalizado de los docentes y finalizó en un paro provincial con un alto nivel de acatamiento, donde también aparecieron los reclamos por los magros salarios que cobran los trabajadores de la educación.
Una de las consignas de la marcha era el pedido de intervención de la Justicia para garantizar la integridad de los maestros. Sí, una institución dependiente de un poder (el Ejecutivo) le pide a otro poder (el Judicial) que le solucione un problema que no puede resolver. La escuela entregó las herramientas necesarias y construyó un sistema bajo un “nuevo paradigma” para el que no estamos preparados.
La escuela, por lo menos en la provincia de Buenos Aires, cambió las reglas por las "normas de convivencia" y se transformó en un ámbito sin sanciones de casi ningún tipo. Solo basta con mirar la historia ocurrida en el nivel secundario del IAE, que necesitó la sentencia de un camarista para poder sacar a un alumno de su establecimiento.
En todos los ámbitos hay sanciones, en todos los ámbitos hay normas y reglas que cumplir. Creemos que puede ser el momento de dar vuelta una máxima intocable.
Estamos muy acostumbrados a escuchar que la escuela no es ajena a la problemática social, no será el momento de pensar que la problemática social se agravó porque la escuela perdió algunas de funciones más básicas.
Queridos lectores sabatinos, ¿entra alguna bala más? Hasta el próximo sábado. ¡Hay gorro, bandera y vincha!
Por Adrián Barbarulo
Imagen generada con IA