¿Un lujo? El costo de las garrafas preocupa a las familias marplatenses
El acceso al gas para calefaccionarse y cocinar representa un desafío cada vez mayor para las familias de los barrios populares de Mar del Plata y Batán. Así lo plantea el segundo Informe de análisis de la situación socioeconómica local 2026 elaborado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI), que en esta oportunidad puso el foco en el costo de la garrafa y las dificultades para acceder a los subsidios destinados a los hogares que no cuentan con conexión a la red de gas natural.
El relevamiento adquiere especial relevancia durante el invierno, cuando las temperaturas más bajas incrementan la necesidad de calefaccionar los hogares. Según los datos citados en el informe, en el partido de General Pueyrredon existen decenas de miles de familias que no tienen acceso al gas natural y dependen de la garrafa para cubrir necesidades básicas.
Cuánto cuesta una garrafa en los barrios populares
De acuerdo con el relevamiento realizado por ISEPCI en comercios de cercanía de los barrios populares, la recarga de una garrafa de 10 kilos tiene actualmente un precio promedio de $32.000, aunque el valor puede oscilar entre $30.000 y $34.000 según la zona.
A ese costo se suma el valor del envase. Una garrafa usada se consigue aproximadamente entre $75.000 y $80.000, mientras que una nueva puede alcanzar entre $120.000 y $130.000.
Para una familia tipo de cuatro integrantes que no cuenta con conexión a la red de gas natural, el gasto puede representar una parte significativa de los ingresos mensuales.
El informe calcula que, durante el invierno, el consumo mínimo de dos garrafas mensuales solamente para calefaccionar implica unos $64.000 en recargas. Tomando como referencia un Salario Mínimo Vital y Móvil de $367.800, esa suma equivale aproximadamente al 17% del ingreso mensual.
Si además la familia necesita adquirir el envase, el desembolso inicial asciende a unos $144.000 si compra una garrafa usada o a $189.000 si opta por una nueva.
Cocinar y calefaccionar: el gasto puede superar la mitad de un salario
El problema se profundiza porque, en los hogares que no tienen gas natural, la garrafa no se utiliza exclusivamente para calefaccionar durante el invierno. También constituye la principal fuente de energía para cocinar durante todo el año.
Según las estimaciones del informe, una familia que consume unas tres garrafas y media por mes debería destinar alrededor de $112.000 únicamente a las recargas. Ese monto representa cerca del 30% del Salario Mínimo Vital y Móvil utilizado como referencia.
Si a ese gasto se agrega la compra de un envase usado, el desembolso llega a unos $192.000, equivalente al 52% del salario mínimo. En caso de adquirir una garrafa nueva, la inversión inicial y las recargas alcanzarían aproximadamente $237.000, es decir, cerca del 64% del ingreso de referencia.
La situación se vuelve todavía más compleja con un consumo de cuatro garrafas mensuales. En ese escenario, las recargas representan unos $128.000, alrededor del 35% del salario mínimo. Si se incorpora una garrafa usada, el gasto llega a $208.000, equivalente al 57%, mientras que con un envase nuevo alcanza los $253.000, aproximadamente el 69% del salario mínimo.
Familias que deben elegir cómo calefaccionarse
El relevamiento también recoge situaciones que muestran la dimensión de la problemática en los barrios populares. Entre los testimonios relevados aparece el uso de la garrafa incluso para calentar el agua destinada al baño, lo que amplía todavía más la cantidad de gas necesaria para cubrir las necesidades básicas de una familia.
La referente social Lorena Quiroga sostuvo que el costo actual de las garrafas, combinado con la reducción de ingresos de numerosas familias, hace difícil sostener un consumo de cuatro unidades mensuales.
“Con el valor actual de las garrafas y los magros ingresos tras la baja del programa ‘Volver a trabajar’, que en Mar del Plata y Batán dejó a mucha gente sin un ingreso fundamental, muy pocas familias logran comprar 4 garrafas al mes”, afirmó.
Según Quiroga, ante esa situación muchas familias optan por reducir el uso de la calefacción o directamente no calefaccionar sus viviendas, una decisión que se vuelve especialmente preocupante durante los períodos de temperaturas más bajas.
Cuántas familias no tienen acceso al gas natural
El informe de ISEPCI también pone el foco en la dimensión territorial del problema. De acuerdo con los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 citados por la organización, en General Pueyrredon alrededor del 25% de los hogares no contaría con acceso a la red de gas natural.
El relevamiento menciona 46.194 familias dentro de un universo de aproximadamente 260.000 hogares y señala que esta población se concentra particularmente en los barrios populares reconocidos por el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP).
En esos sectores, la ausencia de infraestructura de gas natural obliga a las familias a depender de alternativas como la garrafa para resolver necesidades cotidianas esenciales.
El cambio en el sistema de subsidios
Otro de los puntos cuestionados por el informe es la modificación del esquema de asistencia para la compra de garrafas. Según ISEPCI, el Gobierno nacional eliminó el Programa Hogar y estableció un sistema denominado Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), que requiere la inscripción de los usuarios para acceder al beneficio.
La organización advierte que esta modalidad puede generar nuevas dificultades para las familias de los barrios populares, particularmente por el desconocimiento o la falta de información necesaria para completar el registro.
Además, el informe señala que el mecanismo actual funciona mediante reintegros, por lo que las familias deben disponer previamente del dinero necesario para adquirir la garrafa y luego acceder al beneficio correspondiente.
Cuánto cubre el subsidio para la garrafa
De acuerdo con los datos incluidos en el relevamiento, el monto subsidiado es de $9.593 por cada garrafa de 10 kilos.
Frente a un precio promedio de $32.000 por recarga, el subsidio representa aproximadamente el 30% del costo, mientras que el 70% restante queda a cargo de las familias.
La cobertura también varía según la época del año. Entre abril y septiembre, el beneficio contempla hasta dos unidades de recarga mensuales, mientras que entre octubre y marzo se limita a una recarga por mes.
Para las familias que necesitan varias garrafas mensuales para cocinar y calefaccionarse, la cobertura resulta, según el análisis de ISEPCI, insuficiente para compensar el costo total del consumo.
La discusión por la Zona Fría
Al escenario planteado por el informe se suma el debate sobre el régimen de Zona Fría, que contempla beneficios tarifarios para usuarios de determinadas regiones del país.
ISEPCI cuestiona el proyecto impulsado por el Gobierno nacional para excluir a Mar del Plata y otras localidades de este régimen y advierte que una eventual modificación podría incrementar el costo energético para miles de hogares de General Pueyrredon.
La iniciativa ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, por lo que su eventual impacto sobre las facturas de gas continúa siendo uno de los principales puntos de preocupación para organizaciones sociales y sectores políticos que rechazan la medida.