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Julio los prepara y agosto se los lleva, los números que asustan en la ciudad
En casi todos los rubros hubo al menos una empresa, una industria o un sector que tuvo que desdoblar el pago de los sueldos. Es una definición categórica que pudimos recoger en un pantallazo con los gremios y con las asociaciones que nuclean la actividad económica en Mar del Plata.
El relevamiento mensual de la UCIP dejó un panorama preocupante, la economía no levanta. Las ventas minoristas pymes cayeron un 7% interanual en unidades físicas, la baja más pronunciada del año a pesar de las vacaciones de invierno. En julio del año pasado, el retroceso ya había sido del 12,7%.
Además, el 54% de los comerciantes reporta que su situación empeoró frente al año anterior, acumulando caídas mensuales consecutivas a lo largo de 2026 en rubros como indumentaria, calzado y gastronomía.
En el último año en Argentina, ante la caída del consumo y la iliquidez, los comercios y PyMEs se han financiado principalmente con fondos propios generados por la operatoria diaria, mediante el descuento de cheques y E-Cheqs, y recurriendo a planes de pagos fiscales o líneas de crédito bancarias específicas para capital de trabajo.
En abril pasado, el propio Banco Nación, que depende del ejecutivo nacional, decidió lanzar nuevas líneas de financiamiento para Pymes con tasas reducidas, con una tasa nominal anual del 25%, una reducción significativa frente al 38% que regía hasta el momento. Además, ofrece la posibilidad de descontar cheques a 30 días a una tasa del 23%, dos puntos menos que la anterior, en un contexto de gradual estabilización macroeconómica y descenso de tasas en el mercado argentino, algo que se frenó con las subas de las mismas, desde el miércoles pasado.
Las Pymes y los comercios ceden los cheques de terceros que reciben por sus ventas para hacerse de efectivo inmediato y abonar el mes a los empleados. Otra de las estrategias usadas es estirar el pago a los proveedores, retrasar el pago de los compromisos impositivos y cargas laborales para poder seguir a flote.
Nada que un empresario o comerciante promedio en Argentina no conozca, pero la preocupación está puesta en el futuro. Ya pasó julio, ahora hay que atravesar agosto y la pregunta es para llegar a qué orilla.
Con los asalariados pasa lo mismo. Un gran porcentaje hace su propia estrategia de cobertura de compromisos, eligiendo qué pagar, qué no pagar y de ahí se refleja el alza de la morosidad en los créditos de las familias argentinas, que se ubica en torno al 12,8% (según los últimos datos oficiales del Banco Central de la República Argentina para el sector bancario), mientras que en el sistema financiero ampliado e informal, que incluye financieras y proveedores no financieros, trepa hasta el 15,5% o supera el 29% en el segmento extrabancario.
En las empresas la tasa de morosos sigue siendo baja: es del 3.5%, pero la ecuación es muy clara. Se financian debiéndole al fisco.
En Argentina la recaudación tributaria nacional acumulada en los últimos seis meses (primer semestre de 2026) registró una variación nominal del 25,9% interanual, lo que representó una caída real (descontada la inflación) en torno al 5,3% según datos oficiales y mediciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.
A diferencia de lo que ocurre con el sistema bancario, el ARCA no publica mensualmente un índice general o porcentaje único de "morosidad fiscal" consolidado. Sin embargo, los datos indirectos de los últimos seis meses revelan una fuerte acumulación de deudas impositivas, al punto de que el gobierno nacional tuvo que reaccionar activamente y lanzó la Resolución General 5875/2026. Esta medida permite a las Pymes y pequeños contribuyentes regularizar deudas vencidas hasta el 30 de junio de 2026 en hasta 18 cuotas sin condonación de intereses, buscando contener el corte de cadenas de pago.
La preocupación es manifiesta para sostener el equilibrio, sobre todo porque para el pensamiento del propio presidente, Javier Milei, “escapar de las garras del estado es mejor porque se dejan pagar impuestos inútiles”, según dijo en Foro Llao Llao, en abril del 2024.
Volviendo a la aldea, Mar del Plata tiene su matriz muy diversificada, pero las políticas actuales le pegaron de lleno en todos los casilleros locales de la actividad económica.
La pesca, a pesar de tener un gran primer trimestre, tuvo una baja del 18% comparando los primeros 6 meses del 2026 con respecto al año pasado, sin contar la problemática de la flota costera y fresquera, con el altísimo crecimiento de los costos y que es la que más dinamiza el puerto y da trabajo en tierra.
El turismo interno es el termómetro de la clase media y todos los indicadores dan a la baja. Decir que fue la peor temporada desde la pandemia no es de mal marplatense, es decir la verdad, aunque duela. Según los datos oficiales, vinieron 122 mil turistas menos que el año anterior en el periodo estival, sin meternos de lleno en los fines de semana largo, como este que tenemos en curso.
Si sumamos en el análisis a los establecimientos gastronómicos y hoteleros, fueron de los más golpeados, en una Mar del Plata sobre ofertada. Según UTHGRA local cerraron más de 40 establecimientos de la temporada para acá.
Otra de las grandes actividades de la matriz económica local es la industria manufacturera, donde incluimos la clásica industria textil marplatense. También los números son a la baja. Según la cámara que conduce Guillermo Fasano, “las ventas cayeron a la mitad en comparación con dos años atrás”. El sector local reportó el cierre de al menos 20 fábricas y talleres históricos, además de suspensiones de personal y una baja severa de la demanda, de acuerdo a lo recogido en distintas entrevistas con Radio Brisas en los últimos meses.
Una gran cantidad de los habitantes de General Pueyrredon son mercantiles, trabajan como empleados del comercio. Ya repasamos los números de julio según la Ucip.
Para finalizar, podemos hacer una mirada en la construcción. Desde las cámaras, colegios profesionales y desarrolladores explican que se perdió rentabilidad y que “se construye casi al costo”, pero no mencionan que el metro cuadrado premium en Mar del Plata sigue teniendo el mismo valor que tenía cuando se construía por el 35% de lo que hoy se paga.
La pregunta que nos podemos hacer es hasta cuándo aguanta el colchón, hasta cuándo va a alcanzar la obra privada y cómo se puede activar la obra pública, que nunca fue primordial en la ciudad, pero que hoy tiene solo una de magnitud: la puesta en valor de la Rambla con fondos provinciales.
Hoy decidimos no ir por la interna política, que ya comenzó a mover sus fichas con las reuniones de la semana pasada. Decidimos mostrarles a ustedes, lectores del After News, el panorama complejo que se encuentra Mar del Plata en el entramado económico actual, para pedirle a la política que se ocupe.
Corremos el riesgo de hacer propio el refrán popular “julio los prepara y agosto se los lleva”. Esperamos que todos hayan tomado la caña con ruda.
Por Adrián Barbarulo
Imagen generada con IA